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S.Ignacio de Loyola en todo amar y servir "Ad Mariorem Dei Gloriam" |
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Pasquale Puca s.j. Traducción de Antonella Nappo | |
S.Ignacio de Loyola (1491-1556) es el fundador de la Compañía de Jesús, comúnemente conocida como Orden de los Jesuitas. Su existencia terrenal fue bastante breve. Era nacido en 1491 (los historiadores no dan ninguna aclaración acerca del mes y del día) en la casa-torre de Loyola, en la provincia vasca de Azpeitia, en España. Murió en Roma al alba del 31 de julio de 1556, en la casa cerca de la presente iglesia del Jesús, que en aquel momento se llamaba Santa Maria de la Calle, cerca del Campidoglio y de la iglesia del Aracoeli.
Tenía 65 años. Desde el 22 de abril de 1541 era Antepuesto general de la Compañía de Jesús. Esta había estada aprobada por el Papa Pablo III el 27 de septiembre de 1540 y, cuando murió, era ya presente en cuatro continentes, con más de mil religiosos distribuidos en 70 casas, de las cuales 3 en Roma y otras 18 en diferentes ciudades italianas.
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[De Ribera, 1622] |
Presentemente los Jesuitas son aproximadamente 22.000 sueltos en 113 Países de los 5 continentes, con el mayor número de misionarios entre todos los Ordenes religiosos empeñados en la evangelización Ad Gentes.
Su nombre era Iñigo, que cambió por Ignacio, quizás para devoción por S.Ignacio de Antiochia, por el cual tenía una particular veneración. La madre era muerta poco después su nacimiento.
Volitivo, taciturno, cuando era un chico fue paje del tesorero real Juan Velásquez de Cuéllar y fue muchas veces a la corte del rey Fernando. A 25 años es nombrado hidalgo en la corte de Antonio Manrique de Lara, virrey de Navarra.
El 20 de mayo de 1521, lunes de Pentecostés, mientras dirige la defensa del castillo de Pamplona, asediado por los francéses, es herido por un proyectil que le destropea la pierna derecha y le lastima gravemente la otra. La guarnición de la fortaleza está así obligada a rendirse. Él es transportado en Loyola, en el castillo de familia, donde recibe los últimos sacramentos. Después una dolorosísima intervención cirugíca a la pierna derecha, pero que se queda más corta del otra, por la cual rengueará por siempre, Iñigo empieza a mejorar.
Durante la larga convalecencia, ya que no estaban en el castillo libros de caballería, se contenta con dos libros religiosos: la Vida de Cristo de Ludolfo de Sasonia y la Vida de los Santos de Giacomo de Varazze. Sus sueños de vida mundana se transforman así en el propósito de imitar las empresas de los Santos, de cumplir un peregrinaje a Jerusalem y de ponerse totalmente al servicio de Cristo: para difundir su Evangelio y ayudar al mayor número posible de personas en acoger el regalo de la salvación, y dar así una grande gloria a Dios.
Vivió una grande experiencia mística: antes en el santuario de Nuestra Señora de Aránzazu; después en lo de Nuestra Señora de Monserrat, donde oró toda la noche del 24 marzo de 1522, dejando su propia armadura como homenaje votivo a los pies de la Virgen; despuès a Manresa, donde vivió de limosnas en una gruta cerca del rio Cardoner, anotando sus experiencias internas y originando así aquel librito de los Ejercicios Espirituales que el Papa Pablo III aprobará el 31 de julio de 1548, ocho años antes de su muerte. Los " Ejercicios Espirituales " hoy todavía constituen en la Iglesia una metodología continuamente recomandada por los Supremos Pontífices, para un seguro itinerario cristiano de conversión y para un atento discernimiento de la voluntad de Dios en la propia vida.
Pero para poder ofrecer a Cristo un servicio que sea una auténtica colaboración a su misión como enviado del Padre que lleva la Buena Noticia de la salvación a toda la humanidad, Iñigo siente la exigencia de recomenzar el laborioso camino del estudio, para volverse más idóneo, también humanamente, al servicio de la misión de Cristo.
Por eso, cuando tenía 33 años, en el 1524 se va a Barcelona, para emprender los estudios humanisticos. Sucesivamente, a la universidad de Alcalà de Henares, después a la de Salamanca y por fin a París: antes en el colegio de Montaigu para estudiar latino, después en el colegio de Santa Barbara para estudiar filosofía, finalmente a la Sorbona, donde en marzo de 1535 obtiene el grado de maestro in artibus.
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[copia japonésa] |
Mientras tanto, durante la temporada en París había estudiado teología en el convento de los Dominicanos de San Giacomo. Un grupo de estudiantes que Iñigo conoció en París, entre los cuales Francisco Xavier, fundará el primero núcleo de la futura Compañia de Jesús, por medio del voto hecho el 15 de agosto de 1534, fiesta de Maria Santísima Asumida en cielo, en la iglesita de Montmartre a París, voto de vivir en pobreza y de ir en peregrinaje a Jerusalem o, en caso de imposibilidad, de ir a Roma y ponerse a disposición del Vicario de Cristo, para ser enviados donde fuese más oportuno.
El 24 de junio de 1537, Ignacio recibe el orden del presbiterado a Venecia. Pero comprobada la imposibilidad de marcharse con sus compañeros a Jerusalem, al fine de octubre, junto a Pedro Favre y Giacomo Laínez, se va hacia Roma para ponerse con sus compañeros a disposición del Papa Pablo III y cumplir en esta manera el voto hecho en Montmartre.
Hoy todavía los religiosos declarados de la Compañia de Jesús, con un voto de obediencia especial al Papa en el campo de la misión, expresan su íntima relación con el Romano Pontífice. Solo más tarde, el 25 de diciembre de 1538, Ignacio celebrará su primera Misa en Roma, en la Basílica de Santa Maria Maggiore, al altar del Pesebre.
La personalidad, el pensamiento, la espiritualidad y - en una sola palabra - el encanto propio de S.Ignacio de Loyola, son bastante evidentes a los que se acercan a sus obras y particularmente al librito de los Ejercicios Espirituales, al Diario espiritual, a la Deliberación acerca de la pobreza, a las Constituciones de la Compañia de Jesús, a la Autobiografía y al Epístolario, que contiene más de 7.000 cartas, acerca de la guía espiritual de las almas, del apostolado en sus diferentes expresiones, del gobierno de la Compañia de Jesús, de las relaciones humanas en las relaciones personales con los parientes, los amigos y las personas en particulares situaciones existenciales.
Por Juan Alfonso Polanco, que fue su secretario en el gobierno de la Compañia de Jesús, Ignacio es describido como hombre que tenía "desmedidamente algunos dones naturales de Dios: grande energía para afrontar encargos extraordinariamente difíciles, grande constancia para perseguirlos y grande prudencia para realizarlos".
En todo caso, él ha estado el hombre de la Mayor Gloria de Dios, del magis, del discernimiento de los espiritús, de la discreción: en las mortificaciones, en las obras de apostolado, en el trabajo, en el uso de los privilegios. Ha estado el hombre alentado por un grandísimo deseo de imitar llenamente Jesús Cristo: sobre todo en el amor y, por eso, en la llena disponibilidad y en la total obediencia al Padre.
El hombre de la concreteza delante de la multiplicidad de los casos humanos; el contemplativo en el acción, deseoso de amar y servir en todo "su divina majestad"; completamente disponible a lo que el Romano Pontífice, Vicario de Cristo en tierra, puede en cualquier momento y en cualquier manera exigir, por él personalmente o por los que militan en la Compañia que él había fundado, para que su servicio de colaboración a la misión de Cristo pueda ser más útil al bien de los hermanos y dar una gloria mayor a Dios: "Ad maiorem Dei gloriam".
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