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Cristianos y hebreos, hoy, Armando Gargiulo s.j. |
1. Deuda de los cristianos por los hebreos
Quisiera en este artículo enfocar algunos momentos principales del camino abierto por el Concilio Vaticano II acerca de la comparación entre cristianismo y hebraismo.
Esta deuda interesa los siglos de antisemitismo - mejor, antijudaísmo - debido esencialmente a motivos religiosos. La imputación de "pueblo deicida", pueblo "rehusado" por Dios, pueblo "condenado a la perenne diáspora", exponió los hebreos, desde el V° siglo, al "desprecio".
Algunos Padres de la Iglesia llamaban los hebreos "asesinos... enemigos de Dios, abogados del diablo, demonios" (S.Gregorio de Nissa); "serpientes cuya imagen es Juda y cuya oración es un rebuzno de burro" (S.Girolamo); "bandidos pérfidos, destructivos, libertinos, semejantes a los cerdos... Para su deicidio no hay alguna posibilidad de perdón, desbandados en esclavitud por siempre... Dios odia los hebreos y les ha siempre odiados" (S.Juan Crisostomo) (1).
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Los textos de la Liturgia bizantina y siriaca retumban estos juicios: "muchedumbre de los deicidos, impía estirpe de los judíos", "pueblo maldito, traidor de la gracia"... "Cuando te levantaron sobre la cruz, fue la ruina del pueblo hebraico".
Dentro de poco, estas imputaciones se volvieron en violencias físicas, por ejemplo la destrucción de sinagogas, hasta tal punto que lo mismo S.Ambrogio amenaza de excomunicar el emperador Teodosio que quería restablecer el edificio de la sinagoga incendiada de Callinico, y afirma que le gustaría incendiar la sinagoga de Milán, también!.
Con el emperador Justiniano (VI siglo) los hebreos son privados de muchos derechos. El emperador Eraclio (VII siglo) decide el bautismo forzado de los hebreos. La Iglesia oficial no aprobaba el bautismo de un adulto contra su voluntad, pero no intervenía contra los bautismos forzados. Los hebreos, pues, estaban delante del dilema: o el bautismo o el exilio.
Muchas veces les separaban de sus niños que eran criados en los conventos. Incluso en el siglo pasado (1858), en el Estado Pontificio, un niño - secretamente bautizado por la sirviente de la familia hebrea Mortara - fue forzadamente quitado a los padres que non lo recuperaron más. Educado católicamente, se volvió sacerdote!
Sobre todo al tiempo de las Cruzadas estalló una grande tormenta contra los hebreos, que duró por siglos: innumerables formas de humillación, como por ejemplo la obligación para los hebreos de usar un vestido especial, de vivir en un barrio separado (el "gueto"), de estar obligatoriamente presentes a los sermones cristianos (esta práctica fue abolida, en Roma, solamente en 1848 por Pio IX), la confiscación de los bienes, la privación de los derechos civiles, como la entrada en la universidad, el ejercicio del artesanado y del comercio.
En este contexto, como estaba en vigor la prohibición para los cristianos de ejercitar la usura, los hebreos fueron obligados a ejercitar este trabajo, a cuyos servicios recurrían los mismos reyes y príncipes cristianos, salvo que, después, recurrir al expropio, a la expulsión o a la matanza, cuando sus deudas se volvían demasiado pesadas!
Desde hace el XII siglo empezaron a difundirse imputaciones infamantes: los hebreos, además de profanar las hostias, cumplirían el sacrificio ritual de niños cristianos para servirse de su sangre en la celebración de su Pascua. Los hebreos, por fin, complotarían para envenenar los pozos y procurar pestilencias! Eso explicaba, así, arrestos, condenas y masacres verdaderas.
Un ejemplo: en Strasburgo, en 1349, todos los hebreos - hombres, mujeres y niños - fueron amontonados sobre la hoguera: 2.000 fueron quemados en treintaseis horas, mientras algunos monjes tenían una cruz delante de los supliciados.
Al tiempo de la Inquisición, después, acontecieron cosas increíbles: decenas de millar de hebreos fueron matados, y muchos otros forzadamente bautizados (los así llamados marranos). El 30 de marzo de 1492 Isabel y Fernando decidieron la expulsión de los hebreos por el territorio españolo, que tenía que ser actuada en 3 meses. Se puede pensar con cuales desastrosas consecuencias.
Todos los históricos reconocen que los Papas, en estos siglos de persecuciones violentas, ejercitaron una acción moderadora, pero muchas veces sin ningún efecto. Y la Roma de los Papas, en comparación con los otros Estados de Europa, fue frecuentemente indulgente con los hebreos. Por la severidad contra de ellos se distinguieron Inocecio III, y especialmente Pablo IV.
2. Los cristianos y el antisemitismo moderno, hasta la Shoà
La Revolución Francésa (1791) otorgó la igualdad de los derechos a los hebreos. Pero la Iglesia, que se sentía atacada y atropellada por la irrupción de esta fuerza anticristiana y antireligiosa, se defendió contraatacando el liberalismo, el laicismo, el socialismo y el materialismo, la masonería, y juntando el hebraismo a todos estos agentes negativos, como si fuera el aliado o el promotor principal de la "conjura" internacional contra la Iglesia, para sotometer toda la sociedad.
Se creó así un aumento de la polémica católica antihebraica: a los motivos tradicionales religiosos - que permanen intactos – se añaden motivos económicos, políticos y sociales.
Es la verdad que "el antisemitismo moderno, cuya manifestación extrema fue la locura racista del nacionalsocialismo, tiene una esencia pagana" (discurso del P.Cottier durante el Simposio en Vaticano acerca de "Raíces del antijudaísmo en ambiente cristiano", octubre de1997). Pero algunos tristes episodios han estados por cierto favorecidos por el clima de hostilidad generalizada, de sospecha y desprecio contra los hebreos, difundido en toda Europa por el antijudaísmo cristiano. He aquí algunos de estos episodios:
- El Caso Dreyfus (la condena de un oficial hebreo, imputado de espionaje, sucesivamente reconocido inocente) que turbó la Francia en 1894 y desencadenó una violenta campaña contra los hebreos;
- La oleada de pogrom (matanzas reclamadas por el pueblo) en la Europa Oriental, especialmente en Rusia;
- La increíble invención de los "Protocolos de los Sabios de Sion", formidable medio propagandistico divulgado en 1920, según el cual un secreto "directorio" mundial hebraico habría proyectado el dominio de los hebreos sobre el mundo, por medio de ideas democráticas radicales, socialistas y comunistas (2).
El periódico católico La Croix, durante el proceso contra el capitán hebreo Dreyfus, escribía: "Los hebreos son como las serpientes: no se pueden distinguir los buenos de los malos, así necesita aplastarlos todos".
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impuesto por los nacistas |
Este proceso fue talmente trastornante que el periodista vienese Theodor Herzl empezó a pensar de promover el Sionismo, para dar una tierra de asilo al pueblo hebraico. Y propio en cuanto al posible regreso de los hebreos en Tierra Santa, el periódico La Croix mismo escribirá en 1920: "¡La Tierra Santa al pueblo deicida!... Los autores del crimen más grande de la historia no deben volverse patrones en el lugar de su fachoría, que ellos han por otra parte dejado, escapando la maldición que pesaba sobre ellos y sus hijos".
Esta posición fue exprimida ya en 1897 por la revista La Civiltà Cattolica, y fue compartida por Pio X mismo. La repulsión contra los hebreos, se volvió mucho más grande en esa Francia que por primera había abolido las barreras de la segregación, fue el enorme éxito de un libro La France juive (La Francia hebraica) escribido en 1896 por un católico, Edoardo Drumont, abanderado de un antisemitismo que es como una síntesis entre antijudaísmo cristiano, ocultismo, racismo y antisemitismo "económico": todos los escándalos económicos del tiempo sono atribuidos a manejos de financistas hebraicos!
Este nuevo antijudaísmo cristiano salta hacia formas de racismo. Escribe en efecto Drumont, en un artículo del 3 de noviembre de 1894: "El caso del capitán Dreyfus que provoca, también en el extranjero, una emoción tan grande, no es que un episodio de la historia hebraica. Juda ha vendido el Dios de misericordia y de amor... Después dieciocho siglos no es cambiado nada", y sigue con una serie de otras presuntas traiciones cumplidas por hebreos, terminando: "Es el destino fatal del tipo y la maldición de la estirpe" (3).
Un otro escritor, Toussenel, filósofo materialista, teoriza este racismo: "Creced desde el nacimiento un Hebreo en una familia ariana: ... ni la nacionalidad ni el idioma modificarán un átomo de las células germenales de este Hebreo (...) Hebreo, usurero, traficante de dinero, parásito improductivo, son para mí como sinónimos (...) El dios del pueblo hebraico no es que Satanás... La religión del pueblo ebraico lo ha hecho fatalmente un pueblo enemigo de la humanidad" (4).
Esta era la mentalidad prevaleciente del mundo católico como nos prueban las muchas obras de la "Civiltà Cattolica" de estos mismos años: "La solidariedad de raza, anterior y superior en los hebreos a cualquier patriotismo, por las perturbaciones nacidas con el caso de Dreyfus permanece popularmente esclarecida sin duda. El judío, naturalizado cuanto se quiere, no puede nunca cesar de ser en primer lugar judío, y después ciudadano del país en el cual es nacido y que lo ha igualado a los nacionales. Esta hoy es una verdad reconocida como un incontestado postulado". El artículo del primero fascículo de1898 aspiraba a demostrar el error cumplido por la Francia otorgando la nacionalidad y las libertades civiles a los hebreos, en 1791. Antecedentemente, en artículos de 1881-82, así la revista escribía acerca de los hebreos: "Tribu extranjera, enemiga de todas las naciones, pueblo de ociosos que no trabajó nunca ni produció nada de nada" (5).
Pero si los hebreos son así... por cual raza vienen Karl Marx, Sigmund Freud, Albert Einstein, Franz Kafka, Edmund Husserl, y muchas otras personalidades hebreas que han marcado las revoluciones culturales más grandes del tiempo contemporáneo? La fidelidad al propio país es probada por lo hecho que – durante la primera guerra mundial - 100.000 hebreos combatieron en las armadas alemanas, y 12.000 fueron las víctimas, sobre una popolación que no superaba el medio millón.
La Civiltà Cattolica, después, recoge las imputaciones del crimen ritual: "Es generalmente probado que el rito pascual sangriento... es una ley general que impone a la conciencia de todos los hebreos la obligación de hacer uso del sangre de un niño cristiano". ¡Pero en realidad no hay ninguna prueba histórica de estos eventos! ¡Hay, por el contrario, la prueba que el cruel prejuicio antijudaíco puede encadenar las mentes de personas doctas y pias, también!
Notas
- 1. J.Elichai, Ebrei e cristiani, Ed.Qiqajon, Comunità di Bose, 1995, p.23. El autor es desde hace 30
años miembro de la comunidad católico-hebraica en Israel. Su trabajo es
considerado "precioso" por el obispo francés presidente del Comité
episcopal para las relaciones con el hebraismo.
- 2. R.Finzi, L’Antisemitismo, Giunti, Firenze, 1997, pp.30-70.
- 3. Artículo del 3 noviembre de1894 en La libre parole. Cit.da R.Finzi, o.c., p.36.
- 4. Ib., p.24.
- 5. Cit. da J.Elichai, o.c., p.43.
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