San José Moscati
Primario en el Hospital "Incurables"

Antonio Tripodoro s.j.
[Traducción de Ricardo Quintana]

La elección por el trabajo hospitalario -- Director de la III sala de Hombres
Orígenes del Hospital Incurables

La elección por el trabajo hospitalario

Con la participación y después con la victoria del primer puesto en el concurso de 1911, José Moscati optaba por la actividad hospitalaria, sin renunciar a la investigación científica y a la enseñanza universitaria.Como se ha dicho, en el mismo 1911 el Ministerio de la Pública Instrucción le confiere la libre docencia en Química Fisiológica.

Pórtico del Hospital de los Incurables

En el año académico 1917-18 (durante la primera guerra mundial) la Facultad de Medicina lo llamó a reemplazar al profesor Filippo Bottazzi en el curso oficial de Fisiologia; en el 1917-18 y 1919-20 en aquel de Química Fisiológica, mientras el mismo Bottazzi, director del Istituto de Fisiología y entonces Rector Magnífico de la Universidad, lo propone, junto al profesor Gaetano Quagliarello, a las investigaciones científicas y a los experimentos en el Instituto de Química Fisiológica.

Moscati en estos años era bien conocido en el ambiente médico por su actividad de colaborador y redactor de revistas especializadas, sostenidas y dirigidas por docentes que mantenian altas las tradiciones de la clase médica napolitana. Escribia en  "Folia medica ", en la " Nuova Rivista clinico-terapeutica ", en el " Archivio de Scienze biologiche ", en el "Giornale Internazionale delle Scienze Mediche ", en la "Rinascenza Medica", en los "Atti dell’Academia medico-chirurgica", en la "Riforma Medica". Por esta última revista, en el 1911, el profesor Rummo le propone ser corresponsal para el inglés y el alemán, lenguas que el dominaba muy bien. Después de la muerte de ellos, en el comité de redacción aparece también el nombre de Moscati.

Desde el 1903, año de su graduación, al 1916, las publicaciones científicas de Moscati eran ya veintisiete. Con este curriculum didáctico y cientítifico, ¿Porqué el profesor Moscati no obtiene nunca la cátedra?. Es una pregunta que surgeespontáneamente y que nos deja muy perplejos, porque sabemos que del mismo Hospital de los Incurables han salido los más destacados docentes universitarios, como Domenico Cotugno, Salvatore Tommasi e Antonio Cardarelli.

La respuesta es difícil y compleja, pero nos llega de ayuda el profesor Gaetano Quigliariello, el cual, como siempre, se muestra bien informado.

"Debiendo proveer -escribe- para cubrir la cátedra de Química Fisiológica que quedó vacante después de la muerte del profesor Malerba, acaecida casi al finalizar el año 1917, y siendo la Facultad orientada hacia él que había ya impartido el enseñamiento con plena satisfacción de maestros y alumnos, durante el largo período de la enfermedad de Malerba y después de su muerte, [Moscati] hizo saber que no habría aceptado el cargo, y sugiere y recomienda mi nombre, con el resultado que el cargo viene a mi conferido".

Y continua:" Cuantos de estos gestos de generosidad que él ha hecho son conocidos solo por Dios, porque algunas veces quedarondesconocidos,también para aquellos que tomaban sus beneficios " (1). Es la misma declaración que el profesor Quagliariello hace después para la causa de su beatificación. Este recuerdo exalta la figura de Moscati, pero también hace honor a aquellos que han dado tan explícita testimonianza. Y que se destaque que Quagliariello era en ese entonces Rector Magnífico de la Universidad de Nápoles.

Quedándonos todavía sobre este argumento, agrega: "Y otra renuncia más dolorosa hizo Moscati, aquella de la enseñanza oficial que habría infaliblemente alcanzado con solo haberlo querido, y lo hizo por amor de su hospital y de sus alumnos que aumentaban continuamente en torno a él. Y quizás también por el deseo de mortificar una ambición que ciertamente debe haber sido favorable a su juventud. Y solamente para legalizar su enseñamiento de clínica, el más frecuentado entre todos aquellos que se realizaban en aquella época en los Incurables, él pide y obtiene, con el exónero da cada prueba, la docencia en clínica medica. Y así, libre de cada ambición terrenal, él dedica todo su ser, mente y corazón , a sus enfermos y a la educación de los jóvenes médicos. El hospital se convierte en su casa, su amor, su sacramento."

El Hospital de los Incurables militarizado durante la primera guerra mundial. El tercero desde la izquierda entre los médicos es José Moscati.

Nosparece oportuno destacar las motivaciones individuadas por el profesor Quagliarielo por la renuncia a la cátedra universitaria de parte del amigo. Más alla de la estima y de la sincera amistad que tenia por él, Moscati quizo renunciar por amor a su hospital. De frente a estas afirmaciones cada comento se hace inútil y la estima que se tiene por el hombre de ciencia se trasforma en debida admiración y profunda veneración. Solo un alma noble y, ademásde tocada por la gracia de Dios ,dócil a los llamados del Espíritu, podía llegar a tal altura espiritual y orientar la vida hacia una meta tan alta y sublime.

En 1921, escribiendo a un amigo, llamará por esto sublime misión la profesión de médico. Después de esta elección consciente, el professor Moscati se orienta definitivamente hacia el trabajo hospitalario y en los pabellones del hospital emplea tiempo, experiencia, capacidad humana y dotes sobrenaturales.

Director de la III Sala de Hombres

Los enfermos con sus enfermedades y las miserias físicas y espirituales estarán siempre entre sus pensamientos, porque, según sus palabras, "son la figura de Jesús Cristo, almas inmortales, divinas, por las cuales urge el precepto evangélico de amarles como a nosotros mismos". Son estas las convicciones que él manifiesta siempre en sus escritos, particularmente cuando se dirige a sus colegas, a los cuales les recuerda que "el dolor va tratado no como un sobresalto o una contracción muscular, sino como un grito de un alma, al cual otro hermano, el médico, acude con el fervor del amor, la caridad."

Obviamente la fama del maestro no podía quedar en las angostas paredes de las aulas, ni en en los corredores del hospital: todos hablaban de sus lecciones, de sus dotes de diagnósticos, de su trabajo entre los enfermos. El Consejo de Administración del Hospital Incurables interviene oficialmente y en el 1919 lo nominó Director de la III Sala Hombres. De los apreciamientos por el trabajo del Moscati y de los referimientos de su nueva cualífica debemos suponer que esta ulterior promoción fue una alegría para los amigos, los asistentes y los alumnos. Ninguno más que él podía aspirar a este encargo y ninguno más que él podía obtenerlo. También el fué feliz, pero como siempre le sucedia a él, la satisfacción humana no era separada de aquella espiritual, que sobrevolavamotivos contingentes y si radicava sobre motivaciones más altas y nobles. Los sucesos en el hospital no debian interesar a su persona, solamente sus enfermos, por los quales él se empeñaba y trabajaba. Es este el sentido de una carta del 26 de julio de 1919 (2):

Detalle de la foto precedente. El professor Moscati es el primero
de la izquierda.

Ilustrísimo señor presidente de los hospitales reunidos De Nápoles Sen.re. G. De Andrea. Agradesco vivamente vuestra señoría ilustrísima y al Consejo de administración de la promoción concedida al grado de director de sala. Desde muy joven veía con interés al Hospital de losIncurables , que mi padre meindicava lejano desde la terrazza de casa, inspirandome sentimientos de piedad por el dolor sin nombre, aplacados en aquellos muros. Un saludable extravío me tomaba y empezaba a pensar a la caducidad de todas las cosas, y las ilusiones pasaban, como caian las flores de los naranjos que me rodeaban.

En ese entonces comprimido todo en los iniciados estudios literarios, no sospechaba y no soñaba que , un dia, en aquel edificio blanco, en las ventanas que apenas se distinguian, como blancos fantasmas, los enfermos hospedados, hubiera yo cubierto el supremo grado clínico.Una cantidad de recuerdos, los más queridos que me subliman el corazón, arrastra a mis labios palabras de agradecimiento, de debido reconocimiento, poco burocráticas.

Procuraré, con la ayuda de Dios, con mis mínimas fuerzas, de corresponder a la confianza, que en mi reposa, y de colaborar a la reconstrucción económica de los viejos hospitales napolitanos, beneméritos de la caridad y de la cultura, y hoy tan miserables. De V.S. Ilustrisima muy devoto Giuseppe Moscati.

Orígenes del Hospital Incurables

Hospital ciertamente benemérito de la caridad y de la cultura era aquel de los Incurables, donde Moscati ejercia su obra. Era constituido de varios edificios en el cual se abrian pabellones, galerias salas, corredores, estudios, rodeado de jardines, quiostros y fuentes.

Todos los locales, además de los de enfermos hospitalizados, rebosaba de clínicos famosos, de asistentes, de enfermeros y jóvenes estudiantes. Se realizaban cursos universitarios y enseñaban hombres famosos, de la estatura de Leonardo Bianchi, Gaetano Rummo, Domenico Capozzi, Antonio Cardarelli.

El Hospital de los Incurables, con la iglesia anexa de Santa Maria del Popolo, honora orígenes muy antiguos y además de ser una clínica, es un centro de fé, piedad y misericordia. Al finalizar el año 1400 en Italia, y sobretodo a Nápoles, después de la caída de Carlos VIII, comenzaba a dibulgarse el así dicho mal francés (lue venerea) o mal dermocéltic y aquellos que eran golpeados- y eran muchos- eran considerados incurabili (incurables). La caridad cristiana comenzó inmediatemente a interesarse por estos pobres infelices y en todas partes surgieron lazaretos y hospicios.

En 1497 se abre uno al Carmine: fué el primer Incurables en la ciudad de Nápoles. Pero con aquella que debia dar vida al más famoso hospital que todavía lleva este nombre fué una mujer de origen catalán, Maria Richeza, que con el marido Giovanni Longo, siguiendo a Ferdinando III el católico, había llegado aNápoles en el 1506. Ella era una pobre paralítica, que llegó a ser asi después de un envenenamiento perpetrado por una cierva durante un banquete. El ilustre jurisperito Giovanni Longo, un alto ministro de estado, a la fines de Junio de 1507 regresó con su rey a España, pero su esposa se quedó en Nápoles con sus tres (?) hijos y el yerno. Lamentablemente, dos años más tarde, el noble español muere y Maria no se movió más de la ciudad partenopea.

La Venerable Maria Longo, fundadora del Hospital Incurables.

En 1510, a los cuarenta y siete años, hizo un peregrinaje a Loreto, y aquí, en la casa de la Virgen, hizo un voto: si fuera sanada habría empeñado su existencia en obras de caridad, al servicio de los enfermos. El milagro ocurrió después de la celebración de una misa y ella en signo de gratitud, antes de realizar el viaje de regresso, quizo endosar el hábito de la Tercera orden francescana, asumiendo el nombre de Maria Laurenzia.

Después de la curación, la actividad de Maria no conoció reposo. Giraba por las numerosas casas de beneficiencia y por los hospitales, se interesaba por los enfermos y los curaba, buscaba de involucrar en su benéfico trabajo a otras mujeres. Por algunos años se empeñó en modo particular en el Hospital de "San Nicola al Molo Pilifero", en las cercanias de "Castel Nuovo", el actual "Maschio Angioino".

Pero un giro en su vida y a su actividad ocurre en1518, por un notario genovés, don Ettore Vernazza, que animado de verdadera caridad recorria Italia, promoviendo la obra de los incurables. Había estado en Génova, en Venecia, en Roma y otras ciudades y ahora deseaba de hacer lo mismo a Nápoles, donde abundaban los hospitales, pero aún mas los enfermos. Encontrandose con la Longo y manifestando a ella su proyecto, que poco a poco vence su resistencia, porque en un primer momento ella se sentía incapaz para un trabajo tan alto.

Otras personas fueron involucradas, se hicieron proyectos, se discute mucho, hasta que el 10 de febrero de 1520 fué estipulado un contrato para compras de casas y jardines a la altura de "Sant’Angelo", en las faldas de la montaña. Maria Longo figuraba en primer puesto entre los autores del contrato.En el mismo año comenzaron los trabajos del Hospital Incurables, destinado a llegar a ser el más grande y más importante de Nápoles y del Mezzogiorno y uno de los mayores de Italia.

" Las lineas imponentes del edificio- escribe P. Agostino Falanga- revelan el genio del tiempo;un majestuoso portal de "piperno vesuviano " (pietrarsa), abre el ingreso al gran patio, aquí amplias escalas y ramplas, armonizadas con el conjunto arquitectónico, conducen a los pisos de los pabellones y de los amplios repartos. Quiostros, jardínes, fuentes, alineaban el ambiente, que en ciertos puntos tenían el aspecto de cartuja.

Con el pasar de los años el hospital conservó el apelativo de "Gli Incurabili" ("Los Incurables"), por cuanto en realidad, fuera el verdadero establecimiento metropolitano para todos los pobres y para todos los males. La fundación de ellos queda como una página de la historia de las más bellas de Nápoles, página en la cuál se funden religión y civilización, ciencia y fé que llevan a la posteridad la piedad de las aves (3).

En tanto se obtienen favores del Papa ArianoVI , fué compilada una constitución del nuevo hospital y en el 1522 los primeros pobres incurables tomaron posesión de su hospital. No obstante sus retracciones, Maria pronto fué nominada Rectora o Governante del hospital, por esto gran parte del trabajo que se desarrollaba se apollaba sobre su espalda: debía disciplinar el flujo de los hospitalizados, disponer los servicios, regular la actividad.

La Farmacia del Hospital de los Incurables, rica
de antiguos vasos en mayólica
del seteciento napolitano.

Maria Longo en 1533 fundó la orden de las Franciscanas de la Tercera Orden, es decir de las capuchinas, famosas aún hoy en Nápoles bajo el nombre de las Treintaitrés ; fué nuevamente probada por Dios, porque regresó la antigua parálisis y después de dieciseis años de intenso trabajo, dejaba los Incurables, convirtiendose ella misma en una pobre enferma, pero siempre con la mente activa y ardiente de caridad.

Tubo la alegria de ser guiada y sustentada por un Santo, Gaetano Thiene, y vivió aún siete año en clausura entre sus Monjas. Fué un tiempo empleado en la oración y en la penitencia y, no obstante el caos que se abate sobre la orden de los capuchinos por las teorias eversibas de Juan de Valdés, ella queda fiel a Dios y a la iglesia hasta la muerte, acontecida en 1542.

El P.Falanga nos hace saber que bien venticinco entre santos, beatos y venerables han tenido relación con el Hospital de los Incurables, entre los cuales, además de S.Gaetano Thiene (1480-1516); S.Alfonso Maria de’ Liguori (1696-1787), S.Giovanna Antida Thouret (1765-1826), la Ven.Caterina Volpicelli (1836-1892), el beato Ludovico da Casoria (1814-1885), el beato Bartolo Longo(1841-1926) y último en orden de tiempo, San Giuseppe Moscati.

Lamentablemente parte del hospital de los Incurables (incluso el reparto del Prof. Moscati) ha estado destruida en la última guerra. Pero lo que resta es suficiente para hacernos admirar su antigua grandezza, y citamos en particular modo la Farmacia , rica de elegantes estilos de nogal, de vidrios soplados y sobretodo de vasos polícromos; estupendas mayólicas del seteciento napoletano.

Notas
1. Gaetano Quagliariello, Giuseppe Moscati, in Medicus, IV, 1948, pp.86-100.
2. Alfredo Marranzini s.j., "Giuseppe Moscati modello del laico cristiano di oggi", AVE, Roma 1989, pp.110-111.
3. A.Falanga, "La Venerabile Maria Lorenza Longo", Laurenziana, Nápoles 1973.


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