Amor para Cristo Antonio Tripodoro s.j. | ![]() |
La señorita Emilia Pavese, que en el hospital era testiga del trabajo intenso de José Moscati, un día le preguntó desde donde buscase tanta fuerza. Moscati le contestó con las palabras de S.Pablo: "Yo puedo todo en El que me conforta" (Fil. 4, 13).
"La prolongada oración de la mañana - escribe el p. Marranzini - cuando la alba le permite apenas de entrever por su habitación el ábside y el campanario de la iglesia del Jesús Nuevo, es el principio de un coloquio que en forma diferente dura por doquiera esté, por la calle, en la iglesia, en las dormitorios largos del hospital y en el tranvía también".
![]() |
Crucifijo de S.J.Moscati |
Mucha gente que lo ha conocido lo acuerda mientras oraba, arrodillado delante el SS.Sacramento en la iglesia del Jesús Nuevo o de S.Clara, particularmente por la mañana, antes de irse al hospital. Así el Doct. Enrico Sica : "cotidianamente recibía la S. Comunión", y el abogado Nicola Mastelloni: "Él escuchando la S. Misa, recibiendo la Santa Comunión, estando delante del Santisímo Sacramento mostraba tanta devoción y recogimiento de espíritu que su grande amor para Dios traslucía claramente".
Tenemos también dos testimonios de personas que eran muy vecinas al Santo, conocían sus costumbres y sobre todo estaban familiarizados con el. La primera es la señorita Emma Picchillo, mujer de profunda espiritualidad, vivida por casi toda la vida en el Santuario de Pompei y muy vecina a Bartolo Longo.
Durante el proceso de beatificación, ha declarado: "Se comulgaba, por lo que sé, cada día, y muchas veces con grande sacrificio. En efecto visitaba enfermos también fuera de Nápoles, y volviendo de estos examenes, incluso si era por la tarde, entraba en la iglesia y se comulgaba. He constatado esto por cuatro veces en el Santuario de Pompei, estando de vuelta de Amalfi, Salerno, Campobasso, donde había estado para examinar enfermos. En cuanto a esto me acuerdo que me ha dicho: "Cuanta dulzura siento comulgandome arrodillado delante de la Virgen, me parece de volverme más pequeño y Le digo las cosas así como son verdaderamente".
El jesuita Giovanni Aromatisi por muchos años fue amigo del prof. Moscati, conocía bien sus costumbres de vida y era su consejero espiritual. Durante el proceso ha dicho que: "Frecuentaba nuestra iglesia del Jesús. Muchas veces ha escuchado y servido mi Misa. El culto del SS. Sacramento, fue el centro de toda su vida. Todas las veces que ha servido mi Misa sus miradas eran tan chispeantes, mientras miraba la Eucaristía, que difícilmente mis ojos podían soportarlas; estaba obligado a bajar los ojos en el momento de la Santa Comunión. Muchas veces recetaba a algunos jovenes, enfermos de debilidad, esta ‘Cura del Eucaristía’, como fuente de cada fuerza".
El Prof. Guido Piccinino, docente de radiología médica a la Universidad de Nápoles, ya estudiante y después Asistente del Santo, ha declarado: "Exhortaba sus discípulos a frecuentar los Sacramentos, dejandoles completamente libres, y si inculcaba a menudo la frecuencia de la S. Comunión, lo hacía solo con personas íntimas y de las cuales conocía la educación religiosa."
El Prof. Filippo Bottazzi, habiendo sabido que Moscati tenía que marcharse en provincia de Lecce, lo invitó a estar en su quinta de Diso. El Santo fue y se quedó por dos días. La primera mañana Bottazzi, conociendo las costumbres del amigo, hizo de modo que el párroco celebrase la Misa en la capilla cerca de su casa, pero se olvidó de decirle de volver el día siguente. "Pero puso remedio a eso en una manera muy simple - escribió Bottazzi – El día siguente, por la mañana sin decirlo a nadie se levantó temprano y fue uno solo en Diso, a escuchar la primera Misa que un Sacerdote celebra para los campesinos que se van al campo. Todos se maravillaron."
![]() |
La "Virgen del silencio" |
Así ha declarado un compañero de estudios y amigo de Moscati, el Doct. Giovanni Battista Orsi: "El Criado de Dios tenía una grande veneración para la Pasión y Muerte de Nuestro Señor Jesús Cristo, que a menudo meditaba con grande recogimiento. Tenía un culto profundo para el Crucifijo, que llevaba siempre. Tenía una particular devoción para el Sacro Corazón de Jesús. Me acuerdo personalmente cuando a mi niña - todavía pequeña - mostró un dibujo suyo del Corazón de Jesús, con una corona de espinas, y fue muy contento de ver que la niña lo había reconocido".
Amando Cristo, Moscati no podía cultivar que un amor particular para la Virgen Maria. Los testimonios en propósito son muchísimos y tenemos que contentarnos con algunos solo mayormente significativos. Lo mismo Doct. Orsi así recapitula esta particular devoción de su amigo: "El Criado de Dios tuvo grande devoción para la Virgen, especialmente bajo el título del Buen Consejo. Todos los días recitaba el Rosario y otras oraciones en su honor. Yo sé también que tenía un grande culto para la Virgen de Pompei. A la Virgen del Buen Consejo dedicó su voto de castidad".
Cuando las campanas sonaban el Ave Maria, hacía el signo de la cruz y invitaba la gente en hospital a recitar el Angelus. Se guarda todavía en el Hospital de los Incurables una estatua de mármol de la Virgen, que él veneraba en su pabellón. Sobre la mesa de su dormitorio tenía en cambio una estatua de bronce pequeña inspirada en Raffaello, proveniente de Francia, que representa Maria y el Niño que duerme sobre sus rodillas. Maria hace un signo de silencio con el dedo sobre la boca, con un claro llamamiento al niño que duerme. Bajo está indicado el título: "Vierge au silence" (La Virgen del silencio).
La "interpretación" de San José Moscati del "Ave Maria"
Ha estada hallada una interpretación de José Moscati a todos los versículos del Ave Maria, interpretación a la cual hace referencia su hermano Eugenio. La obra no tiene fecha, y tiene el título: "Como recito el Ave Maria". La citamos enteramente:
"Para evitar distracciones, y para recitar con mayor fervor el Ave Maria, por costumbre, voy con el pensamiento a una imagen, o mejor al significado de una imagen de la Beatísima Virgen, mientras pronuncio los numerosos versículos de la oración contenidos en el Evangelio de S.Luca. Y oro en esta manera: Ave, Maria, gratia plena... Mi pensamiento va a la Virgen de las Gracias, así como está representada en la iglesia de S. Clara.
Dominus tecum...
Tengo en mi mente la Santa Virgen bajo el título del Rosario de Pompei. Benedicta tu in mulieribus et benedictus fructus ventris tui, Jesus… Siento un ímpetu de ternura para la Virgen bajo el título del Buen Consejo, que me sonreíe así como está en la Iglesia de las Sacramentinas. Delante de esta Imagen y en esta Iglesia yo hizo abjuración de los afectos impuros terrenal. Benedicta tu in mulieribus… Y si estoy delante del Tabernáculo recurro al SS.Sacramento: Benedictus fructus ventris tui, Jesus.Sancta Maria, Mater Dei...
Volo con el afecto a la Virgen bajo el privilegio de la Porziuncola de S.Francisco de Assisi. Ella imploró a Jesús Cristo el perdón de los pecadores; y Jesús le contestó que no le podía nada negar, porque su Madre!Ora pro nobis peccatoribus…
Tengo la mirada hacia la Virgen cuando apareció en Lourdes, diciendo que necesitaba orar para los pecadores... Nunc et in hora mortis nostrae… Pienso a la Virgen venerada bajo el nombre del Carmen, protectora de mi familia; tengo confianza en la Virgen que bajo el título del Carmen enriquece de regalos espirituales los moribundos y libera las almas de los difuntos en el Señor! Yo pregunto: es supersticioso hacer referencia a tantas imagenes, o mejor a tantos títulos de la Virgen durante una única oración? Durante el Ave Maria?"
A la pregunta de Moscati - contesta P.Marranzini s.j. - no se puede dar una respuesta negativa, porque, siendo nosotros vinculados a la sensibilidad, es indispensable ayudar el espíritu, por medio de imagenes, a elevarse al Señor o a la Virgen, a la cual está revuelta nuestra oración".
En los cajoncitos de las iglesias que Moscati frecuentaba se hallaban a menudo considerables ofrendas para el culto de la Virgen y - a veces – el entero contenido de los sobres que recibía para su trabajo profesional. La prueba de esta generosidad es la constatación que después su muerte estas considerables ofrendas no se hallaron más. La predilección para diferentes imagenes otro no era que una efusión sensible de su profundo amor.
![]() |
Cuadro de la Virgen de Pompei, |
El Prof. Mazzeo nos informa que no olvidaba nunca de recitar la Súplica a la Virgen de Pompei y se acuerda una declaración de la Superiora de las Monjas de Ivrea, que prestaba su obra en Vallo de la Lucania (Salerno), en la casa de cura del Prof. Lettieri: "Nuestro Criado de Dios, pedido por el Prof. Lettieri, cada primero domingo del mes se marchaba desde Nápoles a Vallo de la Lucania, para consultas médicas. El primero domingo del mes de octubre de 1926, empezando las consultas, el Criado de Dios dijo a la Superiora: "Madre, poco antes de mediodía avisad todos y mí también para recitar la Súplica en el Oratorio".
La Madre Superiora avisó todos, comunicando este deseo del prof. Moscati. Nunca se vió tanta gente en el Oratorio!". Moscati se iba a Pompei cada vez que podía, también para visitar su amigo Bartolo Longo (hace poco proclamado Beato de Juan Pablo II), fundador del Santuario y de las obras de beneficencia anexadas, entre las cuales la casa para los huérfanos. Moscati lo había conocido cuando era un niño, y después el doctorado se era vuelto su médico personal.
Pero había estado lo mismo Abg. Bartolo Longo a ampliar la devoción a la Virgen en la familia Moscati, cuando esta, venida en Nápoles desde Ancona, frecuentaba el Instituto fundado por la Beata Caterina Volpicelli. Longo vivía en el palacio Petrone, en el barrio de la Salud. Aquí encontraba a menudo muchos amigos. José Moscati, cuando era pequeño, era seducido por lo que decía el abogado, más grande que él de treinta y nueve años y enamorado de la Virgen.
Desde aquel momento lo siguió por toda la vida. Lo visitó por la última vez la tarde del 3 octubre de 1926 y, habiendole verificado una pulmonía doble, exclamó afligido mientras saliba: "No hay más nada que hacer! Don Bartolo Longo nos dejará entre algunos días". La muerte, en efecto, llegó de improviso dos días después: el 5 de octubre de 1926.
Sabemos de la profunda impresión que Moscati hubo cuando visitó Lourdes , en Francia, cuando - en ocasión de su viaje en Inglaterra - quiso hacer una desviación para un peregrinaje personal en aquel célebre santuario mariano, en la región de los Pirineos, que se acuerda las apariciones de la Virgen Inmaculada a la niña Bernadette Soubirous. Esto explica un episodio atestigado por P.Giuseppe Bottiglieri, de la Congregación Misionaria de S. Vincenzo de’ Paoli, en el proceso apostólico.
"Me acuerdo – dice P.Bottiglieri - que celebrando el 50° de la aparición de la Virgen de Lourdes, en la iglesia de San Nicola de Tolentino, en Nápoles, envié al Prof.Moscati el programa de la fiesta. Pero noté con maravilla que en los primeros tres días Moscati no se había visto, y solo la tarde del tercero día supe que estaba en la capilla de la gruta. El Prof. Moscati me contestó: "Estoy volviendo ahora del Congreso de Medicina de Edimburgo, y en portería, habiendo hallado en la caja postal su "invitación-programa", sin duda he dejado la maleta en portería y he venido aquí para venerar la Virgen SS., antes de ver mi familia".
El P.Bottiglieri cuenta que en la misma iglesia está una lápida (todavía existente) con estas palabras en latino esculpidas por voluntad de Moscati: "Veni columba in foraminibus petrae, in caverna maceriae, ostende faciem tuam, monstra te esse Matrem" ("Ven, paloma, que estás en las grietas de la roca, muestra tu cara, déjanos entender que tú eres nuestra Madre"). Es el agradecimiento para una causa vencida contra un impuesto exorbitante que injustamente le había estado atribuido.
Iluminado en la oración, fortificado por la Eucaristía y sostenido por el amor para la Virgen Maria, Moscati ejercitió en modo heroico las virtudes cristianas, volviendo un ejemplo capaz de remolcar y entusiasmar los que lo acercaban. También en el mundo académico, leyendo los testimonios de los procesos canónicos, descolla claramente como profesores, colegas y estudiantes están de acuerdo en la exaltación de la figura de sus propio estudiante, colega y maestro.
|
moscati@mbx.clicnet.it |