El viaje en Sicilia de San José Moscati
Correspondencia con el Doctor Anello de Modica, Ragusa

Antonio Tripodoro s.j.
Traducción de Antonella Nappo

Moscati seguramente había estado en Sicilia en 1922, porque escribiendo una carta el 22 de diciembre de ese año a la señora Anita Cerasi, que había perdido un segundo niño, empeza así: "Querida señora, volviendo de Sicilia, encuentro la noticia, tan temida y desgraciadamente ocurrida, de la muerte de vuestro niño". Pero el viaje del cual ahora vamos a hablar es lo de la fin del mes de octubre y de los primeros días de noviembre de 1925.

San José Moscati

La fama de Moscati en 1925 es ampliamente difusa: ninguna maravilla si de cada parte vengan a su consultorio personas para ser visitadas o se reclame un viaje suyo para enfermos que no pueden ir a Nápoles ( 1).

Él se va allá porque llamado en Modica (provincia de Ragusa) por el Doct. Goffredo Anello, bajo las insistencias del Señ. Antonio Criscione Lorefice, cuyo hermano, Francesco, tenía el corazón enfermo. En Modica Moscati visitó otras personas también, como Giuseppina Scala, hermana de Don Raffaele, archicura de la iglesia madre de S.Pedro.

La hija del Doct.Anello, Rachele, que tenía 11 años cuando Moscati fue en Modica y es siempre vivida allá, ha describido a P.Alfredo Marranzini s.j. lo que se acuerdaba del acontecimiento, subrayando la simplicidad, la cordialidad y la solicitud de Moscati para no molestar la familia que lo hospedaba. Se estableció en efecto una relación de amistad verdadera.

Cuando Moscati se marcha, se va a Siracusa, y aquí escribe a su amigo médico de Modica dos cartas. La segunda – con la fecha del 2 de noviembre de 1925 - es bastante larga y interesante. Se pueden hallar muchos motivos: pena porque no ha podido contentar todos los enfermos, amor para el Señor, pasión para el arte, memorias históricas, cultura clásica, vivacidad, conciencia de la "misión" del médico, prisa de volver a su trabajo ordinario, motivos que fundidos juntos nos revelan aspectos múltiples de su personalidad tan rica ( 2).

"Me estoy preparando a partir a las 15,08 para el continente. El tiempo aburrido no invita a nuevas etapas, sobre esta maravillosa isla, que las nubes han privado del azul. […] Después nuestra despedida, a la estación de Modica, yo en tren me abstraí en la lectura de rasgos de la civilización siciliana... "

Esta frase es digna de nota, porque nos permite de entender su interés por el arte y su deseo de visitar los lugares atados a esta civilización también, un sueño que - como escribe - había hecho ya cuando era un niño, y que ahora se estaba realizando.

Una antigua foto de Modica (Ragusa)

"A la estación, me parece, de Noto, ví un tren avanzar en dirección opuesta. ¿Adonde? ¡hacia Modica! He aquí un episodio insignificante que interrumpió un hechizo por dentro de mí. Usted es uno psicólogo, y puede entender algunos estados de ánimo.[…] ¡Un impulso de pena me invadió! […]

Esta mañana he asistido a las Misas para la conmemoración de los difuntos en un sugestivo templo de monjas. Después, con el tiempo nublado, fue a respirar la atmósfera de las antigüedades clásicas, las cuales han formado siempre mi pasión.

He admirado el teatro griego, el anfiteatro, las latomias. ¡Qué emoción he sentido para el fenómeno del eco y de la resonancia, a las orejas de Dionigi! Cuando era un niño, leía en los tratados de física acerca de este fenómeno de Siracusa; me conmoví a la narración de las torturas de los prisioneros, cuyos discursos temblorosos eran transmitidos a la oreja de él por la potente resonancia del lugar; me encantaron las leyendas y los mitos, celebrados por Ovidio, de la tierra siracusana...

Después muchos años, esta mañana se realizaba como una realidad que palpitaba lo que había formado asunto de mis sueños y inspiración para siempre mayores conocimientos de cultura clásica. Y todas las dulzuras de mi edad antes habrían intentado turbarme con sus memorias, y de inducirme a repetir col poeta catanese Felice Romani: "…pero esos días, pero esos días no encuentro más!", si no hubiese ya fortificado mi corazón y mi alma contra las seducciones de los bienes perdidos, y adoptado la costumbre de no mirar atrás, y de aspirar al futuro, y a la perfección futura!

Me doy cuenta, sin saberlo, de que me voy aburriendo con mi sentimentalismo que asoma muchas veces.

Pero dejad que un momento solo yo vuelva a un motivo sentimental, esperando de volver, no como médico pero como amigo y "turista" a las cuestas sicilianas, envueltas por el azul del mar y del cielo, y pobladas de las ruinas de antiguas civilizaciones, símbolo todas del carácter divino del beso recibido por Dios, y mayormente ricas de corazones generosos. Y entre las ciudades, no omitiría Modica.

Por favor presente mi respectos a vuestra señora, los señores Criscione, y todos los amigos, y quiero ser considerado siempre fraterno amigo. José Moscati".

Seguramente esta carta nos muestra un Moscati poco conocido, un descubrimiento que nos coge mal preparados, pero que suscita interés y admiración. Si hemos visitado Siracusa, seguramente podemos entender sus sentimientos y sus emociones, que él ahora, con pocos pero efficaces rasgos, sale bien a exprimir.

La expresión: "he respirado la atmósfera de las antigüedades clásicas, las cuales han formado siempre mi pasión", nos muestra no solo un simple amor para el arte antigua, pero algo que afonda las raíces en el íntimo de su alma y que es por eso profundo. Una pasión cultivada siempre en su íntimo, que ahora se vuelve "realidad que palpita", y es un impulso, una "inspiración para siempre mayores conocimientos de cultura clásica".

Interesante también, en el rasgo citado, la referencia a Felice Romani, autor de poesías, críticas literarias y libretos para obras musicales. Además es el autor del texto de la "Norma", de la "Sonnambula" de Vincenzo Bellini, y del "Elisir d'amore" de Donizetti. Aquí Moscati, amante de la música y de las obras, cita de memoria un verso de la "Sonnambula": "¡… pero esos días no encuentro más!…". Vuelto a Nápoles, Moscati sigue carteandose con el amigo y colega, al cual dirige cuatro cartas. Escribe el 10 de noviembre de 1925:

"Será para mí un placer poderme cartear con vosotros, y estad seguro que cada tanto os fastidiaré con mis tarjetas postales que os acuerdarán la otra Sicilia: Nápoles!

Ya es inminente la vuelta del trabajo de enseñanza. Aunque haya la pasión de estar con los jovenes y dedicarme a ellos, sin embargo me vuelvo como ellos: anhelo a la vacación dominical, a las vacaciones navideñas, etc. etc.

Me he gustado mucho la noticia que el farmacéutico ha recuperado su serenidad. En resumidas cuentas, tiene que saber que él no tendrá nunca ningún problema solemne por su mal, si sabrá guardar la energía de su corazón. Por eso tendrá que hacer los tres votos monasticos: pobreza (¡¡en el comer!!), castidad, obediencia (a los médicos). ¡Sus medicinas son la última cosa! No se fatigue, evite las ocasiones de conmoverse, de ponerse nervioso. […]"

En una carta escribida el 30 de enero de 1926, Moscati dice:

"Guardo de mi temporada en la "hermosa Sicilia" el recuerdo más dulce. Si me faltó el hechizo del azul, en lugar de eso tuvo la vehemencia y la amistad de Usted y de todos que me acogieron.

Siracusa: el teatro griego

La enseñanza está al cumbre: y si se excluen enero y febrero, ¿cosa sobra… a las lecciones universitarias? Los otros meses no son tanto laboriosos. Damos lecciones, conversaciones, estudiantes, yo y los graduados. Tengo después la costumbre de continuos controles: autopsias, biopsias. […]

Recibo satisfacciones, sí, por mis estudiantes, pero dolores, ¡involuntarios dolores también! Había tan deseado que un estudiante mío, y entre los mejores, obtuviese una beca Rockfeller… […] Tuvo rápidamente que volverse a su país, ¡en las Pullas! Voy a visitarlo: ¡¡¡descubro que tiene una tisis galopante!!! ¡La vida es una serie de dolores y de ilusiones!

Espero que mañana un otro estudiante mío exponga bien los resultados de la investigación acerca del morbo de Hodking. Esperando, me estoy poniendo nervioso. ¡Él probará la grande frecuencia, no sospechada, de esta enfermidad! […]

Y así, vivo de ansiedades y de anhelos. ¡Veo que la estoy fastidiando con estas confesiones de estados íntimos!…"

Digno de nota también es lo que escribe en la carta al Doct.Goffredo Anello del 29 de noviembre de 1926, cuando hace referencia a algunos "valores fundamentales" de su vida:

"He con viva alegría recibido vuestro regalo magnífico de la dulce tierra siciliana, un símbolo de vuestro afecto, que es muy precioso para mí y que os devuelvo sinceramente. […]

Estoy al principio de los cursos universitarios; estoy en comisiones; y entenderéis cual ritmo de trabajo apresurado se está preparando.

Pero en la vida de responsabilidades y de trabajo, tengo algunos valores fundamentales, que son como un rayo de azul en un cielo nublado: mi fe, mis libros, las memorias de amigos queridísimos, como Ustedes."

El 12 de abril de 1927 José Moscati, como se sabe, expiraba improvisamente en su casa de vía Cisterna dell'Olio, mientras estaba como cada día empezando los examenes médicos de la tarde. Pero en Modica el recuerdo de la visita fugaz de San José Moscati, como ha podido verificar el P.Marranzini, es siempre vivo, y Rachele Anello ha siempre guardado con la máxima veneración la foto de Moscati, enviada a ella por la hermana del Santo, Nina Moscati.


1. Alfredo Marranzini: Giuseppe Moscati, modello del laico cristiano di oggi, Roma, 1989, p.250.
2. Ibidem, pp.252-253.


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