Edith Stein: vivir en Maria - 2
Maria di Lorenzo | ![]() |
Corazón de la Iglesia
"María es el símbolo más perfecto de la Iglesia porque es prototipo y origen. Es también un órgano particularísimo: el órgano del cual fue formado todo el Cuerpo místico, es más al Jefe mismo. Por esta su posición orgánica central y esencial, la llamamos con mucho gusto corazón de la Iglesia. Las expresiones cuerpo, cabeza y corazón, son ciertamente de las imagines; pero aquello que se trata de expresar es ciertamente una realidad. La cabeza y el corazón, de hecho, desenvuelven , en el cuerpo humano, una tarea de excepción: todos los otros órganos y miembros de ellos dependen en su ser y en su funcionar y entre cabeza y corazón hay una conexión especialísima.
Así también María, por su particularísimo ligamen a Cristo, tiene de necesidad de un ligamen real - y esto aquí significa místico - con los otros miembros de la Iglesia, ligamen que supera cualitativa y cuantitativamente sobre aquello que une entre ellos los otros miembros, es como el ligamen da la madre con sus hijos sobresale de aquello de los hijos entre ellos.
"Llamar María nuestra madre, no es una simple imagen. María es nuestra madre en un sentido real y eminente, en un sentido, es decir, que trasciende la maternidad terrena. Ella nos ha generado a la vida de la gracia, cuando se ha donado completamente, todo su ser, su cuerpo y su alma, a la maternidad divina. Es por esto que nos es tan cercana. Nos ama y nos conoce, se empeña a hacer da cada uno de nosotros lo que debe ser; sobretodo a llevar a cada uno de nosotros a la más íntima unidad con el Señor…
Como la gracia no puede concluir su propia acción en las almas si ellas no se les abren con toda libertad, así también María no puede realizar en pleno su maternidad, si los hombres no se abandonan a Ella" (9).
María, madre y corazón de la Iglesia. Edith nos ha apena explicado en que modo; por primera cosa, nos ha dicho que el término "madre" a Ella referida no es un símbolo, no es una imagen, es una realidad, que corresponde a un auténtico empeño de parte suya hacia nosotros, que somos sus hijos: "hacer de cada uno de nosotros lo que debe ser", según el proyecto de Dios, su particular y personal diseño de amor sobre cada criatura viviente.
"El reino de Dios sobre la tierra – escribe Edith – tuvo inicio cuando la beatísima Virgen pronunció su "fiat" y ella fue su primera cierva" (10).La primera célula de la humanidad, nuevamente generada y redimida de Cristo, que ha dado vida a la Iglesia, ha sido María: "Primero que el Hijo del hombre naciera de esta Virgen, el Hijo de Dios creó esta Virgen cual llena de gracia, y en ella y con ella creó la Iglesia " (11).
María, nueva Eva. Antes del pecado el hombre era en posesión de una naturaleza íntegra y feliz, después perdida, por eso entonces el prototipo de la humanidad plena es por Edith representado por la humanidad de Cristo , nuevo Adán, mientras en María es posible ver encarnado el modelo de la perfecta feminidad. En modo particular, María es el modelo más completo de todas las virtudes femeniles porque enteramente dócil en el curso de su existencia a la acción del Espíritu Santo.
De hecho ella escribe que "por todas partes se manifiesta la necesidad de una participación y de una ayuda materna: en esta sola palabra, maternidad, nosotros podemos reasumir aquello que hemos señalado como un valor personal de la mujer. Solo que no debe tratarse de una maternidad limitada al ámbito estrecho de los consanguíneos o de los amigos personales, pero sobre el modelo de la Madre de la Misericordia, extenderse a todos aquellos que están fatigados y abatidos y afondar las raíces en el universal amor de Dios". (12)
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| Edith Stein, retratada como carmelita en Auschwitz y al tiempo de sus estudios universitarios |
Referido además en modo particular al Espíritu Santo,escribe que "el amor entendido como servicio es una disposición por el cual uno da ayuda a cada criatura para conducirla a la perfección. Pero esto es un título dado al Espíritu Santo: por lo tanto en el Espíritu Santo de Dios, infuso en cada criatura humana, podríamos descubrir el modelo del ser femenil. Este modelo ha encontrado su perfecta realización en la Purísima Virgen que es la esposa de Dios y la Madre de todos los hombres". (13)
En María, cual esposa del Espíritu Santo, viene entonces expresada la dimensión femenina-materna de Dios (el nombre indicado al Espíritu en hebreo, Ruah,traducible como viento, pneuma, soplo,es por esto de género femenino) (14); Ella es el "icono de la ternura de Dios" (15), y en esta reconocida dimensión esponsalicio con el Espíritu , la reflexión encuentra un feliz punto de convergencia con el pensamiento trinitario kolbiano.
El misterio de la santidad de María en el orden divino de la salvedad viene interpretado de Padre Kolbe a la luz del misterio de la santísima trinidad, ligado en modo particular a la persona del Espíritu Santo.
Escribe en efecto san Maximiliano: "Como Jesús, para manifestar su inmenso amor hacia nosotros, se ha hecho Hombre-Dios, así también la tercera Persona, Dios-Amor, quiso manifestar con algún signo externo su propia mediación hacia el Padre y el Hijo. Este signo es el Corazón de la Virgen Inmaculada ". (Escritos 1229)
La circularidad del amor que tiene origen en el Padre y que en la respuesta de María torna por así decir a su fuente, es un aspecto fundamental del pensamiento mariano de Maximiliano Kolbe (16), el cual reconocía de tener, en la vida, una "idea fija", la inmaculada, por la cual vivir, trabajar, luchar, hasta morir.
El amor de Cristo fue el fuego que incendió toda la vida de santa Teresa Benedicta de la Cruz, pero la secuela de Cristo no era posible de realizar si no con y por medio de María, que de Cristo representa la imagen más perfecta (cfr. Lumen Gentium, cap. VIII).
La subida al monte Carmelo, o mejor todavía sobre el Golgota de Auschwitz, entre ambos - Edith y Maximiliano - no sería estado posible sin el camino trazado al alma de María, lámpara de eterna gloria. "Ninguno de ellos que La aman –decía Padre Kolbe – se perderá por siempre". (Escritos 101).
Noticias sobre la autora
Maria Di Lorenzo: periodista y ensayista experta en espiritualidad y problemáticas religiosas. Después de los estudios clásicos, se titula en Letras Modernas en la Universidad de Urbino. Ha trabajado para el cotidiano "El Tiempo" y para la RAI y ha escrito textos para la Radio Vaticana.
Ha participado al volumen El papa escribe, las mujeres responden (Ediciones Dehoniane Bolonia, 1996 – a cargo di G.P. Di Nicola y A. Danese). Como investigadora ha conducido con el equipo del Centro Estudios C.I.O.F.S. de Roma un estudio sobre problemáticas femeniles en la Europa del "Después del muro" a través del cine, confluido en los ensayos: Mujer y cine en la Europa del 2000 (1994) y Mujeres y cine entre imaginario y cotidiano (1998).
Actualmente colabora en varios periódicos, entre los cuales: "Madre de Dios", "Jesús", "Nuestro tiempo", "Milicia Mariana", "Prospectiva Persona". Recientemente ha publicado el volumen Rosario Livatino - Mártir de la justicia (Ediciones Paulinas, Milán 2000), dedicado a la figura del joven magistrado – el "juez muchachito" – asesinado diez años atrás en Sicilia por la mafia.
Otras noticias son presentes en el sitio: "La Página de María De Lorenzo": www.mariadilorenzo.net
Notas
9 - Edith Stein, La mujer, pp. 263-264.
10 - Edith Stein, El misterio de Navidad, p.19.
11 - Edith Stein, La mujer, pp. 261–262.
12 - Ivi, p.290.
13 - Ivi, p. 219.
14 - A.Gentili, El elemento que plasma la vida. Dimensión materna del Espíritu, en "Rogate Ergo", n.3 /1998.
15 - M. Canopi, María mujer de la belleza interior, Ediciones Paulinas, Milán, 1996, p. 35.
16 - Se lean a tal propósito el interesante ensayo de P.Luigi M. Faccenda, Padre Kolbe, la inmaculada y la Santa Trinidad, Ediciones de la Inmaculada, Borgonuevo (Bolonia), 1995, y el volumen de P. Severino Ragazzini, San Maximiliano Kolbe. espiritualidad y martirio, Ediciones de la Inmaculada, Borgonuevo (Bolonia), 1999.
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