Ludovico De Casoria, Catalina Volpicelli, José Moscati y
la iglesia de las Sacramentinas en Nápoles - II

Alfredo Marranzini s.j.

[Traducción de las Monjas Adoratrices Perpetuas]

José Moscati "hace abjuración de los afectos impuros terrenos” en la Iglesia de las Sacramentinas

Cuando el 28 de marzo del 1885 expirava en la colina de Posillipo P. Ludovico. Pepito Moscati tenía menos de 5 años y desde hace pocos meses su padre Francisco, aprobado al Tribunal de Justicia de Nápoles, se había transferido con la familia desde Ancona. Tal vez el niño ni siquiera ha conocido el Apóstol de la caridad, pero ciertamente habrá escuchado mucho hablar de él a sus padres y en el ámbito del Instituto de las Esclavas del Sagrado Corazón, fundado por Catalina Volpicelli, a la cual los Moscati eran muy unidos por afinidad de sentimientos religiosos y de espíritu apostolico. En el Santuario del Sagrado Corazón a la Salud Pepito Moscati el 8 de diciembre del 1888 la primera Comunión en manos de D. Enrico Marano, que fue uno de los sacerdotes diocesanos más íntimo de P. Ludovico, tanto da declarar de “haberse consagrado casi enteramente” a sus obras y de “tener por él un afecto y una estima indescribible” (20).

A la muerte de Catalina Volpicelli, hace un siglo el 28 de diciembre del 1894, Moscati ya contava catorce años y por lo tanto ha tenido ocasión de conocerla, porqué los cónyuges Moscati que, en el primer periodo después de su regreso a Nápoles, vivieron en la calle S. Teresa al Museo, 83, solian llevar frecuentemente los hijos a rezar en el cercano Santuario del S. Corazón a la Salud y se entretenia con la Fundadora de las Esclavas. En estas visitas frecuentes Pepito no solo juega animadamente en el amplio jardín del Instituto, sino que también acoge los sentimientos de fe sugeridos ocasionalmente da la Volpicelli, que la atrae al Corazón de Cristo. Aprende muchos vivos recuerdos de Ludovico de Casoria, que le inspiran el amor hacia los más pobres, y encuentra a Bartolo Longo, el apóstol de la Virgen del Rosario de Pompeya, que había vivido cerca del Instituto de las Esclavas por algún tiempo desde el 1872 y donde regresaba a menudo tabién después de haber pasado con la Condesa Mariana Farnarano De Fusco al Palacio Gorrión del Largo Salvador Rosa.

Son germenes que iran evolucionando en plena correspondencia a la gracia, toques casi imperceptibles, que moveran al niño a amar al Cristo Eucaristico y plasmarán la figura de “médico santo”; amistades que permanentemente inciderán sobre su alma. En cuanto el 25 di novembre del 1914 Rosa De Luca Moscati “vuela al cielo con una muerte de santa, como había sido sempre en vida” (21). El profesor Moscati quiere que la misa de cuerpo presente (de exequio) sea celebrada en el Santuario del S. Corazón a la Salud como también la misa del tregésimo. Después de la improvisa desaparición del insigne clinico aparece sobre la revista La caridad y el Huerfanito del Ven. P. Ludovico de Casoria (mayo-junio 1927) una nota sin firmar, en la cual se afirma que el Profesor José Moscati “era uno de los benefactores de las obras de nuestro venerable P. Ludovico, uno de sus más grandes devotos, y su muerte fue llorada por nuestros niños como por un padre bueno y santo... Su vida fue un continuo sacrificio, odorosa santidad y consumandose sobre el altar del Amor de Dios y del projimo. Empezaba su jornada con la Santa Comunione sacramental, la terminaba con el S. Rosario a la Virgen y a todas las horas del día eran dedicas en el laboro de la beneficiencia, de la piedad, del apostolado”.

Hora la Iglesia de las Sacramentinas unió al Beato Ludovico y a la Venerabile Volpicelli [Catalina Volpicelli ha sido beatificada por Juan Pablo ll il 25 de abril del 2001] también S. José Moscati. Nos lo dice el mismo en un autògrafo sin fecha, con el cual nos informa: "Para evitar distraciones o para recitar con mayor transporte y fervor el Ave María, quiero trasladarme con la mente hacia una imagen o mejor, al significado de una imagen de la Beatísima Virgen, mientras pronuncio los varios versetos de la oración... [A las palabras] “Benedicta tu in mulieribus et benedictus fructus ventris tui, Jesus”, siento un impulso de ternura por la Virge bajo el titulo del Buen Consejo, que me sonrie así como está efigiada en la Iglesia de las Sacramentinas. Delante a esta imagen de Ella y en esta Iglesia hice abjuración de los afectos impuros terrenos: "benedicta tu in mulieribus". Y si estoy delante al sacro Tabernaculo me dirijo al SS. Saramento: "benedictus fructus ventris tui, Jesus: (22).

La Beata Caterina Volpicelli
(1839 - 1894)

Tenemos en esta afirmacción una ulterior prueba de la devoción de José Moscati hacia la Virgen y hacia la Eucaristia, de donde recoge fuerza y luz, tanto de responder a la señorita Emilia Pavese, sorprendida y preocupada por su asiduo y agotador trabajo: "lo puedo todo en Aquel que me conforta" (23). Moscati repitiendo a menudo durante el día el saludo a la Virgen regresa con la mente a la Virgen del Buen Consejo expuesta en la primera Capilla a la izquierda de la Iglesia de S. José de los Rufos, donde él se iba no solamente cuando es llamado por las Sacramentinas enfermas, su obra profesional, que él presta siempre gratuitamente, sino todas las veces cuando se encuentra por casualidad o también a proposito pasa por allá, para entretenerse en profunda adoración de la Eucaristía allí expuesta.

En aquel templo se ha verificado para él, como per Ludovico de Casoria y Catalina Volpicelli, un evento decisibo. Su hermano Eugenio declaró en el Proceso ordinario: “Mi hermano Pepito no ha pasado al matrimonio porque él, Licenciandose, hizo el voto de castidad propio en la Iglesia de las Sacramentinas en Nápoles delante de la imagen del Buen Consejo, que se venera en dicha Iglesia. Cuanto al momento recuerdo, en un escrito dejado por él se lee: "Delante a esta imagen yo hice abjuración de los afectos terrenos!" Considerando tantas circunstancias de la vida de mi hermano en orden a la virtud de la santa pureza, retengo y estoy plenamente convencido que estas palabras del Siervo de Dios tienen todo un valor de un voto da él emitido en tal ocasión" (24).

El tiempo en el cual habría sido emeso dal Santo tal Voto, dependiendo de los testimonios de los textos, oscila entre los años de la adolescencia y los de la madured. De hecho según Emma Picchillo Habría sido hecho “desde la pequeña edad "(25), según el profesor Guido Piccinino, “desde jovencito”;(26); según el presidente del Palacio de la Justicia, Alberto Sorrentino, “a la edad de 24 años” (27)); según el dott. Giovanni Ponsigliore, "a la edad de 25 o 26 anni años " (28); según el dott. Enrico Sica " “a la edad de 34 años” (29); según el profeso Gaetano Quagliariello “en el 1914”(30), “fecha aceptada por el primer biògrafo Ercolano Marini” (31).El hermano Eugenio, mientras en un momento del Proceso ordinario ordinario confirma de haber cogido de su hermana Nina que Pepito “espontaneamente quizás hacia los diecisiete años de edad ha emitido el voto de castidad” (32), en otro punto dice que lo habría hecho después de que se había “licenciado” (33).

El Promotor General de la fe, P. Rafael Pérez, debido a estas distintas testimonianzas sobre la fecha del voto en cuestión, retiene ”más probable que haya sido emeso por el Siervo de Dios en edad madura” (34).

Quien tiene presente el caracter así ponderado del Santo, se dá cuenta que él no habría emitido un acto tan empeñativo si no en la sua plena madured. Sabemos además dal mismo Moscati un particular que le sucedió durante su actividad profesional: "He tenido que observarlos tejidos blandos de una señora, que en los primeros años juveniles había colmado mis sueños; y ella no lo sabía. ¿Quién habría pensado que un día ella habría recurrido a mí? ¡Siempre impresionante aquella guapura! Y yo tranquilamente he cumplido con mi deber humanitario, noblemente, sin que vibrara al corazón, cuerda dentro de mí. Me ha preguntado, porqué podia comparar su estado actual con la antigua floritura, si la habría visto antes. Respondí que no. Y no era una mentira. Era otra aquella de los primeros años, desaparecida sin lamento, purificado el corazón" (35).

Padre José Gambino s.j. regala un cuadro de S. José Moscati a las Sacramentinas, agradeciéndoles
por haber puesto disponible la imagen de la Virgen
del Buen Consejo, delante a la cual el Santo
"hizo abjuración de los afectos impuros terrenos".

Además Emma Picchillo declaró en el proceso Apostólico que su hermana Nina le había revelado que Pepito “antes de los treinta años pidió la mano de una bonita y pía joven. Puesto que esta...le respondió que era consagrada a Dios, el Siervo de Dios se quedó humillado, pidió perdón a la joven por haberla disturbado” (36). También el profesor Rafael Plaza alude al proyecto de matrimonio de Moscati con “la hija del Senador Calabria, Presidente de la corte de casación” (37).

Ciertamente Moscati ha entrevisto la alegría de una eventual propia familia y tal vez también ha tenido que luchar para resistir a los “afectos impuros terrenos”, sin jamás consentirlos y favorecerlos. En el escrito en el modo de recitar el Ave María, que no tiene fecha pero tiene su membrete de “asistente universitario, Cisterna del Aceite, 10” muestra claramente que él, en la plena madurez y antes del 15 de julio del 1911 cuando consiguió la libre docencia que lo habría autorizado a firmarse como profesor, en la iglesia de las Sacramentinas vivió, como escribieron los abogados de la S. Congregación de los ritos, Julio y Enrique Dante, el 1 de enero del 1971, “un momento particular”, en el cual puntualizó “el propio empeño cristiano con mayor decisión y voluntad” y renunció con el voto “también a una vida matrimonial por mantenerse puro (célibe) luchando enérgicamente y decididamente contra las tentaciones, sí da ofrecer la plena pureza de mente, de voluntad, de los sentidos al Señor”(38).

Hoy entrando en la Iglesia de las Sacramentinas, admiramos también las obras de arte que en ella inclusa, mas postándonos en adoración delante al Sacramento junto con las monjas invisibles detrás de las gradas y en veneración delante de la Virgen del Buen Consejo, recordamos los eventos que determinaron el camino de perfección para el Beato Ludovico, S. José Moscati y Catalina Volpicelli. Sin embargo Tomemos también nosotros conciencia de los empeños asumidos en el “lavado bautismal” y esforcémonos por respónder con fidelidad siguiendo el ejemplo de ellos.

Notas

20. Neapolitana... Posino super introductione causae p. 23. Mons. Marano acompañó P. Ludovico en la misión llevada con mucho fruto a Calopezzati (Cs) en el 1880, cof. Capecelatro , o también p. 455-457. De Marano si hace nota en Epistolario Cartas nn. 66, 67. él fue muy estimado por Bartolo Longo, que lo invitó a menudo a predicar a Pompeya: colaboró a la Obra de la Conservación de la fe en Nápoles con la hermana de Moscati Nina y después de su muerte en el 1931 ella extendió un perfil muy elogiado, afirmando entre otras cosas: "Su tenaz, fervoroso e intenso apostolado difuso en muchas formas de bienes le mereció muchas alegrías y bonitas satisfacciones por las conquistas y victorias que devolvía, día por día: pero al final... la esperaba un martirio cruento, casi crisma santificador de sus no comunes virtudes, y en los inconcebibles sufrimientos físicos soportados cristianamente, se purificó así el espíritu de ella que, esperamos, haya conseguido ya el premio de la gloria", en Folleto Ecl. De la Archidiócesis de Nápoles 11 (1931) 217.
21. En A. Marranzini, José Moscati un esponente de la Escuela Medica Napoletana Roma 1980. p. 27.
22. El original está en el Arquivio Moscati del Jesús Nuevo de Nápoles.
23. En E. Marini, El Prof. José Moscati de la dirección Universidad de Nápoles Nápoles 1929, p. 181; cf. Fil. 4, 13.
24. Neapolitana canonizationis servi Dei Josephi Moscati viri laici: positio super viriutibus, Summarium, p. 78 par. 14.
25. Ib. Summarium, p. 147, par. 445.
26. Ib. Summarium, p. 39, par. 116.
27. Proceso ordinario, f. 383 v.
28. Proceso ordinario, f. 480 v.
29. Positio... Summarium, p. 185, par. 632.
30. Ib., p. 388, par. 1330.
31. Marini, G. Moscati, op. cit., p 80.
32. Positio... Summarium, p. 4, par. 9.
33. Ib., p. 67, par. 14.
34. Neapolitana... canonzzationis servi Dei. J. Moscati viri laici: Animadversiones Promotoris Generalis Fidei, n. 40, p. 43.
35. In Marranzini, J. Moscati modelo de laico cristiano de hoy, Roma 1989, p. 348. 36.
36. Proceso apòstolico, f. 207; cf. cof. también f. 187; citados en Animadversiones n. 42, p. 45.
37. Proceso ordinario, f. 531, citado en Animadversiones, n. 42, p. 45.
38. Neapolitana canonizationis servi Dei Josephi Moscati viri laici: Responsio ad animadversiones Promotoris Generalis Fidei, n. 64, p. 86.

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