Carta inédita de Nina Moscati a Bartolo Longo

Sebastiano Esposito s.j.

[Traducción de las Monjas Adoratrices Perpetuas]

[Publicado en el Jesús Nuevo Mayo de 2002, pp.170-172]

Me he tropezado inesperadamente con un documento que por muchos aspectos merece una atenta consideración. Se trata de una carta breve inédita, que la hermana de José Moscati envió al comendador Bartolo Longo, y que se encuentra conservada en el rico y ordenadísimo archivo “Bartolo Longo” en el Santuario de Pompeya (1). He aquí el texto:

27 de Julio
«Ilmo. Sr Comendador
Los caminos de la providencia son humanamente incomprensibles. ¡Que grande es el Señor! ¡Pobre quien no Lo conosce! He aquí los dos documentos de los dos huérfanos privilegiados ...los muchachos llegarán rápido – ¡en la misma fecha he telegrafiado y le adjunto la carta que recibo de la monja que usted ha conocido! - Desearía ardientemente que me encomendase a la Virgen con tan solo una palabra suya a mi favorGracias por sus felicitaciones, de la gran caridad, y dispongasiempre de mi hermano y de - ¡ambos Le besamos la mano conmovidos y agradecidos por el gran bien que hace por estas criaturas abandonadas!»
Suya humildísima
Nina Moscati

Empezamos por la fecha. Está indicado el 27 de Julio, , sin especificar el año, el cual, muy probablemente girará entorno a 1920-26, los años en el cual Moscati se ocupó de la salud del Comendador de Pompeya. El 27 de Julio es el día después de la fiesta de Santa Ana, e Nina (bautizada Ana) da las gracias por las felicitaciones recibidas, evidentemente, por su onomástico. Todo esto nos hace entender que la estrecha amistad y la reciproca estima entre el fundador de la nueva Pompeya y el Medico Santo de Nápoles incluía también la hermana Nina.

Y Nina, en estos pocos renglones, traza sin querer una autobiografía abreviada, mejor aún, una radiografía de su alma, radiante por sapiencia y ardiente de caridad. Declara pobre a quien, de frente a las obras queridas y guiadas por la providencia, no conoce al Señor (y ella, la incansable y modernísima enseñante de Religión, subraya “conoce”). Su fe iluminada se traduce siempre y ràpido en obras de caridad.. También aquí se preocupa de trasmitir los documentos necesarios para que dos pobres muchachos puedan ser recogidos en la gran familia de Bartolo Longo. Como el hermano, muestra di nutrir per el encomendador no solo estima y afecto, sino incluso una profunda veneración (“...le besamos la mano conmovidos”), que la mueve a encomendarse a sus oraciones junto a la Virgen de Pompeya.

En este punto, hay una frase que indica muy bien las relaciones entre Nina y su hermano José, allá donde exhorta al ilustre benefactor: «Disponga siempre de mi hermano y de mí» subrayando siempre hermano y . Una frase que no solo confirma la historia conocida, es decir, la estrecha cooperación de preferencia y de caridad entre hermano y hermana , pero convencida también del profundo agradecimiento que el Santo hermano siempre sintió por una hermana que él no solo consideró preciosa coadjutora, sino, sobre todo, como consejera autorizada, provista de sabiduria cristiana.

El Beato Bartolo Longo, fundador del Santuario de Pompeya y de las obras agregadas (anexas).

Al inicio del relato que Moscati hace de su viaje a Edimburgo y Lourdes, hay una frase que ilumina y confirma esta buena influencia de la hermana Nina en su vida: «Hasta el último momento - escribe él - dudaba si ir o no. Importunado por las cosas del ospita, de las peticiones de los enfermos, de consultas, y mayormente frenado a causa de mis molestias visuales, me quedé oscilante. Pero las insistencias de mi hermana me llegaron como una voz angelical».

En cuanto, el 24 de julio del 1923, llegado ya a Edimburgo, escribirá a la hermana para dale las felicitaciones, empezará la carta con otra frase muy significativa que le sale de lo más profundo de su alma, de un alma que a pesar de todo es muy reservada a cerca de su intimidad con Dios:

"Mi querida hermana - escribe Moscati - quién sabe si mi carta llegará a tiempo, el dia de tu onomastico, para decirte que todo deseo para tí. En mis votos – y sé que en este momento soy la intención de tus oraciones – he de vivir bien y largamente para realizar un apostolado. Pero estoy dispuesto a encargarme de los decretos de Dios. Estoy esperando para salir e ir a un oratorio cercano: ¡Quiera Dios escuchar nuestras oraciones!".

Para terminar, quisiera recordar que nuestro conocimiento de la persona, de los escritos, de la vida, de la biografía de Moscati se debe mucho, mejor dicho muchísimo, a la sagacidad y a la atención le su hermana Nina. Y este discurso, o mejor esta historia,tendrá la terminación que merece cuando las cenizas de Nina puedan reposar finalmente en esta misma iglesia del Jesús, que Nina quiso como último asilo y como perpetuo laboratorio de gracias para su amatisimo hermano.

Notas
1. Sez. XV, Fasc. 3491.


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