Gracias obtenidas por intercesión de
San José Moscati

Septiembre 2008
[Traducción de las Monjas Adoratrices Perpetuas]

En octubre del 2006 por medio de un examen de diagnóstico resultó en mi pulmón derecho un tumor con metástasis en la cabeza y en las costillas. Por lo tanto, en diciembre del 2006, me ingresaron en el Instituto “Forlanini” de Roma, donde me hicieron una intervención quirúrgica el día 29 de diciembre. Mi hermana y mi cuñado, informados de mi grave enfermedad, iban cada semana a la iglesia del “Jesús Nuevo” para pedir mi curación a San José Moscati. También mi mujer y yo no dejamos de suplicar al Medico Santo.

Dado de alta del Hospital, enseguida inicié la quimioterapia, y la terminé en Julio del 2007. Después de este tratamiento, he realizado una serie de controles de diagnósticos, en el cual se evidenció un resultado clínico más bien estable, sin lesiones tumorales. El último control realizado en octubre del 2007 confirmó el total restablecimiento de mi salud.

Por esta causa me he apresurado con mi mujer a dar gracias en persona a S. José Moscati en la iglesia del “Jesús Nuevo”: a él he confiado mi salud y la de toda mi familia. Esterino Ciccone (Gaeta, LT).
[Publicada en el Jesús Nuevo - Marzo 2008]

Costanza Marfella Spagnolo

En marzo del 2002 he sido afecta por un carcinoma en el seno, por lo que he tenido que afrontar un ciclo de quimioterapia hasta finales del mes de agosto. Mientras tanto no he cesado de invocar la protección del médico San José Moscati. Conmigo, también rezaban muchas personas devotas de él.

En septiembre me realizaron una intervención quirúrgica, parcial, en el 2° policlínico de Nápoles. Todo salió bien. Aproximadamente dos meses después de la intervención, soñé a San José Moscati, que me dijo textualmente: “Tu sanarás prodigiosamente, yo estaré siempre a tu lado.” Esto se hizo realidad: en efecto, después de haberme sometido periódicamente al control de la TAC, los médicos tuvieron que aceptar que todo resultaba bien.

He venido y continuaré viniendo frecuentemente, a la iglesia del Jesús Nuevo, para dar gracias al médico santo y para recordarle la promesa, que me hizo en aquel sueño, de estar siempre a mi lado. Estoy segura que no me decepcionará. Costanza Marfella Spagnolo (Nápoles).
[Publicado en el Jesús Nuevo - Enero 2007]

El 9 de Enero del 2007, a las 17,30 aproximadamente, viniendo de la plaza Plebiscito en Nápoles, donde doy mi servicio al mando militar del palacio Salerno, al pasar por la calle Acton fui atropellado con violencia por un motociclista que circulaba en la calzada contraria a los medios públicos. Fui trasladado inmediatamente al hospital “Loreto Mare”, gracias a la solicitud de la guardia municipal y a la presencia de una ambulancia en el lugar.

Las investigaciones clínicas realizadas sobre el<> manifestaba varias fracturas del cráneo y por consecuencia leves hemorragias (hematomas) también en el campo pulmonar, con señales de fisuras además de la fractura expuesta de la tibia y de la pierna izquierda. Mis familiares, avisados por mis superiores acudieron rápidamente, fueron informados de la gravedad del caso y del pronóstico reservado que, al momento, se suponía una vida reducida a no más de dos horas. He sido atendido con delicada atención por parte del personal médico y paramédico de dicho hospital.

Los hematomas que habían invadido el cerebro fueron desapareciendo lentamente, sin necesidad de intervención quirúrgica, tanto que, después de cinco días, desperté del coma farmacológico y, sucesivamente, operado de la pierna izquierda con la introducción de un hierro íntermedular en el hueso de la tibia. Durante el periodo trascurrido en coma recuerdo claramente a mi estimado primo Mauricio, médico cirujano fallecido en el hospital de Sarno en tiempos de la famosa masa de fango.

Meses después del accidente volví a una vida casi normal, enriquecida de sensaciones y percepciones que han señalado mi camino espiritual, en el cual, tras las muchas referencias religiosas, se introdujo fuertemente la figura de San José Moscati. En efecto después de que desperté, mi hermana Carla residente a Triggiano (Bari) me ha informado que en su parroquia dedicada a San José Moscati aquella comunidad parroquial había pedido al Médico Santo mi curación. Con este motivo mi hermana me regaló una imagen de San José Moscati, que tengo al lado de mi cama.

Domenico Liccardo

Quisiera agregar que mi devoción al santo es ahora constante e incondicional: Él está presente cada día en mis oraciones. Le hice una visita en la iglesia del ´”Jesús Nuevo”, donde he renovado mi fe en su potente intercesión y también le he pedido su protección para mi hijo médico, para que pueda conseguir los mejores resultados en el campo de su profesión y obrar según las enseñanzas y los ejemplos del médico Santo.
Giovanni Capone (Nocera Inferiore, SA).
[Publicado en el Jesús Nuevo - Marzo 2008]

En el 2006 me tuve que someter a un control haciendo una ecografía del abdomen, en el cual se evidenció una especie de quiste al lado del riñón. Mi esposa, devota de San José Moscati, enseguida se puso a suplicarle, para que fuera evitado el riesgo de perder el riñón.

No obstante el cirujano decidió realizar la intervención, para darse cuenta de qué se podría tratar. Por desgracia fue descubierto un nuevo carcinoma, sin embargo, no le había perforado el riñón: exactamente, una neoplásica de primer Grado, que no sólo ha evitado la abstracción del riñón sino que hizo superfluo cada tratamiento de la quimioterapia.

Todo esto causó gran admiración por parte de los médicos, los cuales dirigiéndose a mi mujer exclamaron: <>. Recuperé la salud lentamente, aún aceptando de someterme a revisión periódicamente. He buscado llevar a cabo lo más pronto posible mi deber de demostrar a San José Moscati, en la iglesia del “Jesús Nuevo”, mi filial reconocimiento, al cual se unió mi esposa.

Unidos hemos pedido al médico santo que continúe haciéndose cargo de mi salud, porque Él todo lo puede en el Señor. Domenico Liccardo(Marano, NA).
Publicado en el Jesús Nuevo - Marzo 2008]

Soy una madre de dos hermosos niños: el primero Francisco de cuatro años y el segundo Lucas Ángel de solo un mes. Quiero hablarles de éste último, porque dadas las horribles circunstancias y consecuencias del parto, lo considero un milagro, un ángel bajado del cielo, gracias a la intercesión de San José Moscati.

Estaba esperando a Lucas Ángel-a las 36 semanas del embarazo – cuando de repente se verificó un peligroso desprendimiento de la placenta, que puso en grave peligro mi vida y la del pequeño. Gracias a la preciosa intervención del médico y sobre todo, gracias a Dios, salí de la sala operatoria sana y salva, mientras mi pequeño había sufrido de estrés respiratorio por haber ingerido los líquidos. Lo han tenido que entubar y meter en la incubadora, además para él se esperaba lo peor…

He rezado mucho, se lo confié a San José Moscati. Le supliqué que se hiciera cargo de mi bebé, de tomarlo entre sus brazos y le prometí que, si obtenía esta gracia se lo llevaría para bautizarlo en la iglesia del “Jesús Nuevo”.

San José Moscati sanó a mi bebé, me concedió la gracia que le había pedido. Ahora Lucas Ángel está bien y está recuperando su peso normal y los descontroles de su nacimiento. Al Médico Santo renuevo los sentimientos de mi gratitud personal y la de mi familia. Dott. Caterina Starace (Vitulazio, CE).
[Publicado en el Jésus Nuevo - Marzo 2008]

La pequeña Elena Stura con los padres

Estimado San José Moscati, mi mujer Franca y yo te escribimos para dar testimonio de la alegría inmensa de haber tenido junto a nosotros, en la Navidad, una cuna de la cual salen los gritos y las risas de la pequeña Elena. Habíamos deseado tanto un hijo. Mi mujer Franca había quedado embarazada, pero no había sido capaz de llevar a cabo el embarazo anterior. Una amiga nuestra y devota tuya nos dijo que nos confiáramos a ti.

Hemos venido a Nápoles, a visitar la urna que contiene tu cuerpo, y hablando con el estimado Padre José Samá, que nos aseguró que nuestras esperanzas no quedarían defraudadas. Regresamos a casa, y nos pusimos en contacto con un amigo nuestro ginecólogo, el doctor Reginaldo Polsonetti, que después de habernos hecho todos los análisis necesarios, nos aconsejó estar tranquilos y esperar.

Mi esposa quedó de nuevo embarazada, pero a los cinco meses perdió nuevamente al pequeño. Hemos llamado por teléfono al Padre Samá, y nos dijo que debíamos esperar con fe y paciencia: que el pequeño llegaría. Y así sucedió!

Después de algunos meses mi mujer estaba a la espera, y esta vez sabíamos que tú, Médico Santo no podías defraudar nuestras esperanzas. Nos fiamos nuevamente al doc. Polsonetti que, como tú, trata a los paciente con humanidad y respeto. El 18 de Agosto del 2006, día de S. Elena emperatriz, finalmente hemos estrechado entre los brazos la tan deseada y esperada Elena.

La alegría, la gratitud y la devoción por ti, ¡oh San José Moscati,! Aumentan día a día. También queremos agradecerle al P. Samá, que nos ayudó con sus consejos, y al doctor. Polsonetti por su destreza.

Ahora, San José Moscati, esperamos con confianza un hermanito para la pequeña Elena. Nos ayudaras nuevamente? Estamos seguros que si! Claudio Stura (Recanati, MC).
[Publicado en el Jesús Nuevo - Mayo 2007]

El 13 de junio del 2000 me sentí mal de repente, con pérdida de sangre en la orina, me sometí ha investigaciones clínicas, en el cual el resultado fue terrible: un tumor en la vejiga (el peor al parecer de los médicos). Era necesario, por lo tanto, afrontar la intervención quirúrgica. Mi esposa, devota de San José Moscati, no cesaba de suplicarle por mi salud y me daba Fortaleza convencida de que todo saldría bien. La operación ha sido realizada en el hospital “Monaldi” el día 16 de noviembre del 2000, fiesta litúrgica de San José Moscati.

Inmediatamente después de la operación, fui trasladado a la sala de reanimación, donde permanecí dos días. En el transcurso de este tiempo, se me apareció el Médico Santo con la bata blanca, el cual me dijo textualmente: <>. Todo esto confrontaba con las dudas de mis familiares, los cuales temían mucho acerca de la posibilidad de que sanara.

Francesco Battista

Fui dado de alta el 10 de diciembre. Apenas recuperé mi salud, me preocupé de ir a dar gracias con mi mujer a San José Moscati en la iglesia del “Jesús Nuevo”. No he dejado de visitarlo y renovarle mi gratitud diferentes veces al año, suplicándole que continúe asistiéndome a mí y a mi familia.
Francesco Battista. (Miano, NA).
[Publicado en el Jesús Nuevo - Marzo 2008]

En los pasados meses de agosto y septiembre, en unión con mi familia viví días de angustia por el estado de salud de mi hijo menor Daniel, el cuadro clínico se presentaba preocupante. Los hábiles médicos, que lo tenían bajo observación, al final decidieron hacerle una biopsia en los pulmones. Mientras tanto, pedí que se celebrara una santa misa en el altar de San José Moscati para obtener la gracia de un resultado favorable.

En los resultados del examen no apareció nada de lo que se temía, por lo cual me siento con el deber de dar gracias sobre todo, al Señor y después al poderoso intercesor San José Moscati. Mi familia y yo agradecemos a este santo, que premia la fe de cuantos lo invocan.
Nella Cataldi (Ancona).
[Publicado en el Jesús Nuevo - Marzo 2008]

En el mes de mayo del 2007, mi esposa Sandra se sometió a un examen en el tiroides; el médico, no obstante, sugirió que se realizaran unos exámenes más en profundidad, porque los resultados no eran seguros. A la mitad del mes de mayo el médico nos comunicó que Sandra debía operarse lo más pronto posible porque al parecer se trataba de un carcinoma maligno en el tiroides. Ante estas palabras sentimos que el mundo se nos venía encima; sin embargo mi sobrino Juan Carlos, que trabaja como enfermero en el hospital “Incurable” de Nápoles (el mismo donde había trabajado como médico San José Moscati), habló con un cirujano, que 15 días después operó a Sandra.

En seguida mi mujer fue ingresada en el hospital Pascale para llevar a cabo un tratamiento radio metabólico, le practicaron también un examen radiográfico que lamentablemente evidenció aún restos de células enfermas. Fue dada de alta con cita para una nueva radiografía dentro de tres meses. Yo soy un católico creyente mas no practicante.

Sandra Fiorillo

Una noche soñé que Sandra y yo estábamos en una habitación donde se encontraba un cuadro de la virgen; con la mirada fija en el cuadro noté que los ojos de la virgen se movían repetidamente. Siempre durante el sueño llamé a Sandra comunicándole mi sensación, y en aquel momento los ojos de la virgen comenzaron a llorar, tanto que cogí un vaso para evitar que las lagrimas cayeran al piso. En aquel momento, de una puerta pequeña a mi izquierda, vi que de la penumbra apareció un hombre con una bata blanca, que introduciendo el dedo en el vaso se acercó a Sandra tocando la herida que tenía en la garganta. No he visto bien el rostro de esta persona, pero en el sueño sentí que resonaba continuamente en mi mente el nombre de San José Moscati.

Por la mañana conté este sueño a Sandra y más tarde, regresando de dar un paseo, pasamos por la plaza de Jesús. Atravesando la plaza me sentí atraído por una iglesia (que yo creía que era una escuela), y dije:”Sandra, algo me dice que debo entrar en ese puerta”, y así lo hice. Entramos y con gran admiración nos dimos cuenta de que nos encontrábamos en una bellísima iglesia.

Nos encontramos después delante de la urna de San José Moscati. En aquel momento la primer palabra que me vino a la mente y que dije fué:”muchas gracias!”. Nos sentimos obligados a seguir adelante y entramos en la sala de los recuerdos del Médico Santo. Nos quedamos maravillados al ver los cientos de milagros pegados a las paredes, observamos también su estudio médico y los instrumentos con los cuales trabajaba, llegados a este punto quede helado, como bloqueado, solamente logré llamar a Sandra y decirle: “ ves aquella bata blanca? Es exactamente como lo vi en el sueño y que llevaba puesta San José Moscati”.

En agosto del 2008 Sandra repitió la radiografía y resultó completamente sana por este motivo expresamos nuestro conmovido reconocimiento al Médico Santo. Egidio e Sandra Fiorillo (Napoli)
[Gracia obtenida via E-mail - Ottobre 2008]

Siento el deber de expresar públicamente un total reconocimiento a San José Moscati por su especial protección que Él está reservando en lo que se refiere a las circunstancias difíciles de mi vida. En diciembre del 2006 me sometí a algunos controles clínicos, de los cuales surgió un tumor de aproximadamente 16 cm. En la zona abdominal.

Por consiguiente el 5 de marzo me realizaron una intervención quirúrgica en el hospital Pulliese de Catanzaro. Una intervención que duró aproximadamente cinco horas, más revelándose paliativo, ya que el tumor, aunque quitado, dejaba secuelas cerca de otros órganos. No puedo describir el desánimo de todos nosotros. Pero en lo alto alguien velaba por mi.

En efecto durante la internación hospitalaria me fue regalado un rosario de la Santa Virgen de Pompei: rápidamente me recuperé de la intervención y fui dada de alta después de dos semanas. Llegó el relato histórico, me fue diagnosticado un linfoma non Hodgkin follicolare G35. A este punto un médico de confianza me aconsejó como centro excelente el Instituto “ Pascale” de Nápoles. Tomé los contactos necesarios, estábamos en la espera de una llamada para iniciar la terapia. Mientras tanto el Médico San José Moscati se complacía de aparecer en sueños a mi hija: apoyándole la mano sobre la espalda, le dijo: << tranquila. En Nápoles los médicos son muy expertos, aunque también caóticos>>. El rostro bueno y sonriente del Médico Santo infundió en ella mucha serenidad.

Algunos días después, yo también tuve un sueño. Me encontraba en una habitación y a mi lado estaba un médico que vestía un abrigo gris y mi difunta madre, muy devota de él, le hablaba de mi enfermedad. Él escuchaba sin responder, después me besó y desapareció. Al despertar no logré comprender de quién se trataba. Al pasar del tiempo. Observando una estatua del Médico Santo en una iglesia de Nápoles, me convencí que se trataba del mismo hombre.

A tal punto, confiada a la protección de San José Moscati, encontré en mí la fuerza para afrontar la difícil prueba que me esperaba. Después de algunos días, en efecto llegó una llamada del “ Hospital Pascale” e inicié los ciclos de la quimioterapia, cuyos resultados, hasta hoy son óptimos: todos los exámenes realizados han tenido un resultado negativo.

Me dirigí a la iglesia del “Jesús Nuevo” para dar gracias a San José Moscati: estuve en oración con mi familia delante de su tumba y en las habitaciones donde se conservan sus recuerdos. seguiré suplicándole, para que complete totalmente mi curación. Maria Stranieri (Girifalco, CZ).
Publicado en el Jesús Nuevo - Marzo 2008]


Otras Gracias obtenidas por intercesión de San José Moscati

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