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Gracias recibidas por intercesión de
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Hace unos años conocí al Médico Santo Giuseppe Moscati quien me ha protegido en una situación difícil. Escribo para transmitir mi testimonio de fe para que en el permanezca siempre en los corazones de todos la fe en los Santos, porque ellos nos protegen y siempre nos ayudan. El 16 de Noviembre de 2002, fiesta litúrgica de S. Giuseppe Moscati, me caí de una escalera y sufrí una grave fractura a la columna vertebral. A la “Urgencias” de mi pueblo, una doctora que estaba de turno, se dio cuenta del tipo de fractura y se me acercó con una imagen entre las manos: me habló del Médico Santo, al quien no había conocido hasta entonces, y me contó que su madre había recibido un milagro por él. Me animó para que pusiera la imagen debajo de mi almohada, porque él me habría protegido.
Fue llevada al Policlínico en Bari y aquí los médicos, tras unos análisis, me dijeron que tenía que permanecer lo más posible inmóvil, porque tenía una vértebra totalmente hecha trizas, como si hubiera explotado, y los fragmentos podían atacar la médula ósea con consecuencias irremediables para mi movilidad.
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Desde entonces permanecí inmóvil en la cama, con el corsé, durante cuatro meses: la imagen de S. Giuseppe Moscati permaneció debajo de mi almohada durante todo el tiempo de mi hospitalización. Él me dio la fuerza de resistir y me llenó el corazón de fe. Ahora estoy bien: me casé, tuve una maravillosa niña y mi vida sigue normal. Ya fue a dar las gracias al Médico Santo en la iglesia de “Gesù Nuovo” y no acabo en hacerlo, porque debo todo a su potente y generosa intercesión.
Espero que mi testimonio confuerte a los que sufran y que no hayan sido afortunados como yo.
Anna Maria Amatulli. (Grumo Appula, BA).
[Gracia publicada sul Gesù Nuovo - Septiembre 2006]
A mi hijo Dario, en Mayo de 2003, fue descubierto un nevo tumoral a la cabeza. Los análisis clínicos pusieron en evidencia la necesidad de una intervención quirúrgica. Por la noche antecedente la hospitalización soñé a S. Giuseppe Moscati con la bata blanca y su bolso con los instrumentales médicos. Entró en el cuarto de mi hijo: lo puso sobre la cama, lo cubrió con una sábana y lo operó con el bisturí. Inmediatamente después desapareció.
Me desperté de repente. Al día siguiente mi hijo fue hospitalizado en el hospital S. Giovanni de Dios en Frattamaggiore. El cirujano, cuando lo vio en el quirófano, se dio cuenta de que el nevo tumoral había desaparecido, por lo tanto le dijo que podía volver a su casa tranquilo.
He ido junto con mi hijo a la iglesia de “Gesù Nuovo” para dar las gracias al Médico Santo y orando para que sigua protegiendo a mi querido Dario.
Carla Liguoro Marfei (Frattamaggiore, NA).
[Gracia publicada sul Gesù Nuovo - Septiembre 2006]
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El 10 de Agosto de 2005 tuve que hacer una intervención al colón: todo salió bien. Tras seis meses los análisis clínicos evidenciaron la presencia de un astenia cicatrizada que bloqueaba todo el intestino.
Por eso, según los médicos, era necesario hacer una intervención al intestino, así que tuve que sometirme regularmente a unas dilataciones que pero no surtieron ningún efecto. Fue así que el médico me dijo que tenía que hacer unas incisiones bastante peligrosas, pero yo me asusté en pensar en otra intervención. Me dirigí por eso con mucha fe a S. Giuseppe Moscati, de quien soy muy devota, y le supliqué : “Tú eres mi médico de cabecera y tienes que obrarme tú”.
Un día de Mayo de 2006 me encontré, sin darme cuenta, en un quirófano donde el cirujano, tras haberme anestesiado, hizo cuatro incisiones. Cuando me desperté el cirujano me informó de todo lo que había pasado: así pude constatar la eficaz intervención de S. Giuseppe Moscati. Nunzia Di Sauro (Napoli).
[Gracia publicada sul Gesù Nuovo - Septiembre 2006]
El 4 de Marzo de 2006, temprano por la mañana, mientras yo esperaba a los medios de transporte en la calle Marmorata (una calle central de Roma), se me acercó, con un pretexto, un extracomunitario. Dos más fueron a mis espaldas y me golpearon brutalmente. Unos hombres de las fuerzas del orden me socurrieron así fue ospitalizado primero en el hospital “S. Camillo” y después en el hospital “Forlanini” en Roma. Como había sido herido de manera muy grave a la columna vertebral, y los médicos temían que saliera la médula ósea, no podía mover las extremidades inferiores.
Por la noche de 19 de Marzo de 2006, mientras que durmía, vi de repente un grande resplandor, en el interior apareció un hombre con una bata blanca y me dijo: “He venido para tranquilizarte, hijo: mañana lograrás mover otra vez las piernas y estarás bien”. De hecho, por la mañana me di cuenta que era capaz de mover las piernas. Pude contar lo que me había pasado al señor Pasquale Benedetti, quien se dedica al socorrismo en el hospital “Forlanini” en la división Ortopédica y forma parte del grupo de oración “Divino Amor – S. Giuseppe Moscati”. Al señor Benedetti le dijo también que según yo me había curado Padre Pio.
Pero cuando él me mostró la estampa de S. Giuseppe Moscati, aunque nunca había oído hablar del Santo, casi a punto de llorar exclamé: “¡ Es él, es precisamente él el hombre que vi por la noche de 19 de Marzo !” El 19 de Marzo es el día de S. Giuseppe y el onomástico del Médico Santo: casi una prueba de que S. Giuseppe Moscati me socurrió en un momento difícil de mi vida. A él doy mi corazón lleno de gratitu Salvatore Lapenna(Mesagne, BR).
[Gracia publicada sul Gesù Nuovo - Septiembre 2006]
Soy un emigrado singalés. El 20 de Noviembre de 2005 tuve un accidente laboral a la mano derecha. Fue hospitalizado en Brescia (donde vivo y trabajo): según los médicos era necesario amputar el índice derecho.
Entonces pensé invocar a S. Giuseppe Moscati, a quien conocí en la iglesia de “Gesù Nuovo” en Nápoles por medio de mis padres. Poco a poco el índice volvió a funcionar, hasta su completa cura sin la necesidad de intervenir.
Fue a Nápoles el 17 de Mayo de 2006 en la iglesia de “Gesù Nuovo” para dar las gracias a S. Giuseppe Moscati, a quien le llevé como exvoto una pequeña mano de oro. Di las gracias también a un Padre del “Gesù Nuovo” quien siempre me ha animado para que recurriera, por cada necesidad, al Médico Santo muy sensible y generoso hacia todos.
Ranil Warnakulasooriya (Brescia).
[Gracia publicada sul Gesù Nuovo - Septiembre 2006]
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Padre Daniele Ferrero S.I.misionero en Madagascar desde hace 30 años, nos ha enviado un relato conmovedor que publicamos con mucho gusto. En Agosto de 2002 Marie Marcelline Ravaonirina, que se casó cuando tenía 18 años, estaba con dolores por el parto en su pueblo entre atroces sufrimientos pero sin exito. Sus parientes decidieron hospitalizarla en Fianarantsoa donde llegaron por las 4 de la mañana del 15 de Agosto. La mujer estaba moribunda.
Por eso era necesario intervenir de urgencia; faltaba el oxígeno pero lo encontraron más tarde, a las 12. Le hicieron la cesárea ya en condiciones desesperadas: el niño ya estaba pudrido. La madre sobrevivió, con la estampa de S. Giuseppe Moscati debajo de la almohada, mientras los padres rogaban.
Siguió un mes lleno de penas por las medicaciones muy dolorosas. La vida de Marie Marcelline fue otra vez en peligro y ella fue llevada al hospital en la sección cuidados intensivos el 18 de Setiembre. No había algún médico que quisiera operarla, hasta que uno de ellos aceptó por mi insistencia: “¡Muerta por muerta, tenéis que operarla!”. Operada el 21 de Setiembre, permaneció en estado comatoso durante unos días, siempre con la estampa de S. Giuseppe Moscati al lado de su cabeza.
Marie Marcelline poco a poco abrió los ojos, empezó a identificarnos y sonreía como podía. El 2 de Octubre salió desde el hospital y fue alojada en nuestro Centro junto con su padre hasta el 7 de Noviembre. Ahora está bien y con conmoción de todos se ha vuelto a su pueblo bastante en plantilla. Desafortunadamente el 6 de Enero de 2003 vimos a Marie Marcelline llegar sobre las espaldas de su padre: otros sufrimientos por cólico miserere causado por adeherencias abdominales. Fue sometida a la tercera intervención quirúrgica, pero fue llevada a la sección cuidados intensivos, moribunda: ¡A esta altura no había alguna esperancia. ¡Sólo Dios podía ayudarla! Médicos y enfermeros no hac-ían nada más, porque para ellos la muerte era inevitable. No logré dormir durante toda la noche y Le dije al Señor, con toda su familia: “Si quieres, Tú puedes curarla”. Lo mismo le pedí a S. Giuseppe Moscati. Por el cuarto día fue a visitarla. En la puerta de la sección de cuidados intensivos dos enfermeras y un médico protestante se dieron cuenta de que estaba llegando y me dijeron: “Venga, Padre. Marcelline está bien. No ha sido curada por nosotros: ha sido un milagro, como decís vosotros los católicos”
Les contesté: “¡Esta vez, si no me equivoco, sois vosotros los protestantes en decir esto!”.
Fuemos juntos a verla: estaba allí, casi sentada sobre la cama. Ya había bebido una tisana caliente y decía que tenía hambre. Tras diez días, fue otra vez huesped en nuestro Centro: dentro de unos días ya estaba de pie, andaba sola, comía y nos preguntaba que la dejaramos volver a su casa, porque se sentía bien. Fue clara la compasión de nuestro Señor hacia esta hija, así como la intercesión del Médico Santo, cuya estampa empieza a difundirse en Malgascio, también en hospital. S. Giuseppe Moscati ya no necesita los milagros para ser declarado Santo, sino demuestra serlo con su potente intercesión hacia los pobres. Padre Daniele Ferrero S.I. (Fianarantsoa, Madagascar).
[Gracia publicada sul Gesù Nuovo - Septiembre 2006]
En Febrero de 2006 estuve muy mal (tengo 82 años) por problemas hematológicos, por los que tuve que hospitalizarme en Triggiano. Soy muy devoto al Médico Santo Giuseppe Moscati. Una noche, muy tarde, mientras estaba sentado al lado de la mesa donde estaba la estatua del hospital, me apareció de manera muy clara S. Giuseppe Moscati, levemente levantado del suelo, así que su bata lunga tocaba al suelo.
Poco más lejo de su imagen, estaba la señora Marisa Micali que andaba normalmente detrás del Santo. Vi esta escena dos veces en la habitación de la sección. Los que estaban cerca de mi y los otros hospitalizados no se dieron cuenta de nada. Sólo yo tuve la inmensa felicidad de experimentar con emoción y un poquito de desconcierto, la visión del Médico Santo.
Después de unos días, el resultado de los análisis, que según los médicos tenían que ser preocupantes, salieron completamente negativos. Desde entonces yo he estado siempre mejor y me he restablecido bastante. Cada día doy las gracias al Señor, que me hizo conocer a la señora Marisa, porque a través de ella, pude conocer los prodigios de S. Giuseppe Moscati a quien siempre renovo mi gratitud. Antonio Masciopinto (Triggiano, BA).
[Gracia publicada sul Gesù Nuovo - Septiembre 2006]
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El 29 de Mayo de 2006, estaba volviendo a mi casa con el coche. Mientras que estaba parada al semáforo, desde el otro lado de la calle dos coches chocaron de manera violenta y desde una de ellas volaron lejos hacia mi coche el parachoques y el crick. Asustada, salí de mi coche y me di cuenta que vivía de milagro, porque el crick estaba a la izquierda del coche y el parachoques a su derecha. Inmediatamente después llegaron los guardias urbanos, ellos cojeron el crick de hierro que estaba precisamente al lado del coche, se dieron cuenta del peligro que había corrido y me dijeron que había recebido un milagro, porque si sólo una de estas cosas hubiera ido sobre los cristales del coche, yo ahora estaría muerta.
Como me di cuenta del peligro corrido, dirigí mi pensamiento a S. Giuseppe Moscati, el Santo que conocí por medio de la señora Marisa Micali, quien fundó el Grupo de oración “Divino Amor – S. Giuseppe Moscati”, de lo cual formo parte. Estoy segura de que el Médico Santo me protegió en aquel momento y me salvó la vida: entonces quiero darle las gracias por haber tenido su luz a mi lado Annalisa Sergi (Roma).
[Gracia publicada sul Gesù Nuovo - Septiembre 2006]
Mi marido y yo sentimos gratitud hacia S. Giuseppe Moscati por su potente protección durante una grave enfermedad de mi marido: linfoma B, muy peligroso. Como él también es médico, se dio cuenta inmediatamente de la gravedad de la situación, pero él y yo, los dos creyentes practicantes, nos dirigimos a S. Giuseppe Moscati y a la sensibilidad de los Padres Jesuitas de Nápoles.
Tras meses de terapias y análisis escrupolosos entre los que una T.A.C, mi marido fue declarado clínicamente restablecido. Agradecidos, nunca olvidaremos la generosa protección del Médico Santo. M. e C.M. (Ancona).
[Gracia publicada sul Gesù Nuovo - Septiembre 2006]
Quiero dar fe de una gracia recibida por el Médico Santo Giuseppe Moscati. Durante los primeros días del mes de Marzo de 2006 tuve una grave bronquitis asmática. Estuve muy mal, por eso mis hijos me llevaron dos veces a las Urgencias. Como tenía 79 años, nos asustamos todos. Soy muy devota a S. Giuseppe Moscati: leo con mucho gusto vuestra revista “El Jesús Nuevo”, sobre todo las gracias que muchas personas reciben por el Santo. Después de dos meses me restablecí, pero la convalecencia fue bastante difícil, por eso caí en depresión. Ya no tenía energías: estaba siempre cansada y tenía miedo de estar sola, por la mañana también.
Rogué mucho al Mèdico Santo y a S. Padre Pio de Pietrelcina: siempre llevo en mi corazón sus reliquias. Por sus potentes intercesiones hacia el Señor y la Virgen ahora estoy mejor y he vuelto a mis actividades. Confío que S. Giuseppe Moscati me ayude a vivir siempre con serenidad los años que el Señor quiera darme y que sostenga a mis hijos y a mis parientes. Una vez más mi agradecimiento al Médico Santo. Rosa Fiorenza (Milano).
[Gracia publicada sul Gesù Nuovo - Septiembre 2006]
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