Gracias recibidas por intercesión de
San José Moscati

Marzo 2006


[Traducción de Carmen Smaldone]

Por la noche de 22 de Octubre de 2005 volvía a casa en ciclomotor. De repente – al cruce entre las calles Don Minzoni y Miseno – un coche, que iba muy veloz, me atropelló, frentalmente. Fue arrojado al suelo perdiendo el sentido. Mientras que mi ojo derecho derramaba mucha sangre, unos transeúntes llamaron a la Guardia Civil que me llevó a la casa de socorro. Aquí el médico de turno me puso cincos puntos de sutura en la órbita del ojo derecho y me hizo colocar en la sala de observación.

Por la noche, cuando me despertaba, veía al lado de mi cama a S. Giuseppe Moscati con su bata blanca, que acariciaba con su mano mi ojo herido. El parte médico, que me dio el presidio hospitalario, decía que yo había sufrido un trauma craneano y una gran contusión en la sección orbital derecha. Estoy seguro de que S. Giuseppe Moscati – en el que siempre he creido – me ha protegido de manera especial, porque en el choque muy violento y en la consiguiente caida habría podido perder la vista de mi ojo derecho.

Simone Pezone

He venido a dar las gracias al Médico Santo en la iglesia del “Gesù Nuovo”. Ahora siento que lo quiero con mayor devoción y le pido que siga cuidándome con su potente intercesión ante el Señor. Simeone Pezone (Frattamaggiore, NA).
[Gracia publicada sul Gesù Nuovo - Marzo 2006]

Soy testigo de una cura que obtuve por S. Giuseppe Moscati y Padre Pio. Rogaba con insistencia a los dos Santos, porque caí y se me quebró el pie. Después de una semana de la remoción del yeso, los dolores aumentaban cada día más, hasta que se volvieron insoportables.

Un día, por la tarde, verdaderamente agotada, invoqué con todo mi corazón estos dos Santos y, de repente, advertí un apretón muy fuerte al brazo y a la mano: alguien me torcía la muñeca con mucha fuerza y “competencia” y, aunque me sentía desmayar, sabía que estaba pasando algo extraordinario. Tras unos instantes, todo cesó: y hoy en día también, después de tres años, estoy bien.

Desde tiempo siento el deber de dar las gracias al Señor a través de este testimonio también, para que el mundo sepa que Él quiere a todos los hombres y lo demuestra a menudo a través la intercesión de nuestros Santos. Agradezco una vez más al Médico santo y a ustedes, Reverendísimos Padres, que me habéis dado la posibilidad de conocerlo a través la revista “Il Gesù Nuovo”. Anna Maria Salvadori Dalla Tor
[Gracia publicada sul Gesù Nuovo - Marzo 2006]

Tengo 31 años. Estoy casada y tengo un niño que tiene tres años y se llama Vittorio. El 22 de Julio de 2005 tuve que operarme al corazón en el Hospital “Lancisi” en Ancona, ciudad que conoció a S. Giuseppe Moscati.

Todos mis parientes rogaron al Médico Santo durante muchos meses, mientras esperabamos que me llamaran, y esto habría sido el final de mi libertad y el principio de una vida nueva marcada por el uso de fármacos anticoagulantes. Estoy segura que fue S. Giuseppe Moscati el que decidió para una intervención diferente (casi totalmente desconocida, aparecida desde la nada y de manera casual), que me ha devuelto no solo la salud, sino ha eliminado la dependencia de los fármacos, que habría aceptado, pero no me habría gustado.

No puedo acabar de dar las gracias a S. Giuseppe Moscati, con el que me encontré en la iglesia del “Gesù Nuovo”, delante de su tumba, en una visita de gratitud, llena de oraciones y confianza en su protección. Laura Callea Nardi (Pollenza, MC)
[Gracia publicada sul Gesù Nuovo - Marzo 2006]

Ya era un año que tenía un linfoma maligno (que ya se había reproducido por el 80% en todo mi cuerpo). Durante un año he hecho ciclos semanales de quimioterapia, pero no tenía casi alguna esperancia de cura. Mi querida amiga, la señora Giuliana – muy fiel a S. Giuseppe Moscati – me aconsejó que me dirigera al médico santo. Inmediatamente me dirigí a él rezándolo con fe junto con mis parientes.

He querido renovar mi confiada oración ante la tumba del Santo, en la Iglesia del “Gesú Nuovo”, donde un Padre me ha animado para que siguiera rezando y confiando en la potente intercesión del Médico Santo. De hecho, me restablecí lentamente: ya no fue necesaria la intervención quirúrgica, ni otros ciclos de quimioterapia, y pude comprobar con indecible felicidad que mis condiciones de salud se habían restablecido.

El 30 de Julio de 2005, con mi familia y con la señora Giuliana, volví a la iglesia del “Gesú Nuovo”: junto con el Padre, que me fue cerca en este período, renové al Médico Santo los sentimientos de mi alma agradecida por la gracia especial, que él me hizo hacer por el Señor. Le prometí que difundiría la fe entre los que quieran ser curados en el corazón y en el alma. Pia Perrone Giordano (Reggio Calabria).
[Gracia publicada sul Gesù Nuovo - Marzo 2006]

Hacia tiempo pude comprobar la cura, desde la espantosa bulimia, que me concedió el Señor por intercesión de S. Giuseppe Moscati y por las oraciones de la Señora Marisa Micali (yo estoy en su grupo de oración “Divino Amor S. Giuseppe Moscati”). Ahora tengo 34 años, estoy casada y tengo un hijo: Emanuele, nacido por intercesión de S. Giuseppe Moscati. Hacia la mitad del noveno mes de embarazo, de repente y sin previo aviso, se me rompió el saco en el que estaba el niño y empecé a perder el líquido amniótico. Como era mi primer hijo, muy preocupada fue con mi marido a la Clínica “La Santa Famiglia” en Roma. Después de la visita, el ginecólogo me dijo que, desgraciadamente, el cuello de mi útero estaba cerrado y que tenían que pasar diez días más para alumbrar regularmente.

La situación, pues, aparecía muy dificil. A la mañana siguiente, tras estar toda la noche en la clínica, estrechando fuerte al corazón la imagen de S. Giuseppe Moscati, llegó la partera, que confirmó lo que ya había dicho el ginecólogo. Así llamé a la Señora Marisa: le dije lo que me estaba ocurriendo y la rogué que rezara para mi al Médico Santo. Ella me aseguró que lo haría y que todo iría bien. Así fue: a las 15,30 hubo una dilatación de dos centímetros, y la partera pudo poner el gotero para provocar los dolores.

Con asombro de todos – partera y ginecólogo también – Emanuele nació a las 19 sin sufrimientos. Es un niño sano y lindísimo: por eso no acabo de dar las gracias a S. Giuseppe Moscati, pero también a la Señora Marisa por sus oraciones incesantes. Tiziana Fusco (Ladispoli - Roma).
[Gracia publicada sul Gesù Nuovo - Marzo 2006]

Rev. Padre Tripodoro, desde que conocí a S. Giuseppe Moscati, siempre ha sido en mi corazón: no se pueden contar las veces en las que lo invoqué con ardor y lo sentí cerca de mi. Sólo qiuero señalar tres asuntos para testimoniar y difundir la fe en él.

1) En mi vida fue una intervención de cuatros horas (no os cuento los detalles).
2) La transfusión de sangre para mi madre por sus condiciones de salud y por su edad. Todos en nuestra familia estabamos muy preocupados.
3) La intervención de mi hermano, durada ocho horas, para la que le pedí , por teléfono, que celebrara una Santa Misa al altar del Santo.

Durante las intervenciones, la fe se convertió en esperancia y la oración se extendió a todos los Santos protectores del Cielo. Entre ellos siempre estaba S. Giuseppe Moscati también. Sé en mi corazón, que él ha enviado sobre los médicos especialistas el Espíritu Santo, porque la ciencia médica, a pesar de los progresos, no puede prescindir de èl. Doy las gracias al médico Santo una vez más y le pido que me proteja a mí y a todos los que quiero. Maria Salpietro (Essendon, Australia).
[Gracia publicada sul Gesù Nuovo - Marzo 2006]

Desde muchísimos años me hacía visitar por un médico, porque tenía el útero fibromatoso con cuatros miomas: ya sabía que, antes o después, tendría que someterme a una intervención quirúrgica.

Patrizia Palmieri

Después de una visita médica resultó – de la ecografía pelviana – que los miomas habían crecido con exceso, por lo tanto era necesario una intervención: histerectomía total. Volví a casa y dije todo a mi hermana que, como era muy devota a S. Giuseppe Moscati, me dijo que iría conmigo a la iglesia del “Gesú Nuovo”, donde está la tumba del Médico Santo. Entré en la iglesia: me detuve mucho tiempo para orar delante de la tumba y de la estatua de S. Giuseppe Moscati, pidiéndole que la intervención saliera bien. En la clínica conocí a una telefonista, Rosaria, que me dio mucha confianza y serenidad y me prometió que me estaría cerca espiritualmente durante la intervención. En el quirófano todo salió bien. Al día siguiente vi la imagen de una persona en la puerta que me miraba: era precisamente S. Giuseppe Moscati. Lo mismo fue el día después: quizás quisiera controlar el curso posoperatorio.

Desde que fue operada – el 24 de Octubre de 2003, cuando había 42 años – nacieron en mí una fe y una gratitud inmensas hacia el Médico Santo, que ahora es parte de mi vida. Siempre lo ruego, lo quiero de todo corazón. Estoy segura de que en los períodos más difíciles él siempre está conmigo y nunca me abandona: por eso a menudo voy a darle las gracias en la iglesia del “Gesú Nuovo”. Patrizia Ranieri Palmieri (Napoli).
[Gracia publicada sul Gesù Nuovo - Marzo 2006]

Soy muy devota a S. Giuseppe Moscati. En Diciembre de 2003 mi hermana Lucia tuvo una tos muy fuerte que no daba señales de cesar. Por eso, ella tuvo que sometirse a unas inspecciones clínicas, desde las que resultó que tenía un tumor al pulmón derecho. En un primer momento fue fijada la intervención quirúrgica, pero después se decidió no hacerla, porque era un mal inoperable. Fue, entonces, prescrito un mes de quimioterapia.

He siempre invocado la ayuda de S. Giuseppe Moscati: así, después de muchas oraciones, el mal se paró y no creció más. ¡El Médico Santo lo hizo desaparecer! Después de seis meses, otra mi hermana tuvo problemas al seno y fue operada. Estabamos angustiados, pero los médicos nos aseguraron que habíamos llegado en tiempo para la intervención. Así, tras un mes de radioterapia, todo se resolvió bien. Confío que el Señor, por intercesión de S. Giuseppe Moscati, nos ayude a seguir andando por lo que nos falta para vivir. Con inmensa gratitud envío una donación para el Obra “Moscati”.
Rosaria Mazzella (Monte di Procida, NA).
[Gracia publicada sul Gesù Nuovo - Marzo 2006]

Giovanni Verde

El 11 de Junio de 2005 mi marido Giovanni Verde, que hasta unos días antes gozaba de buena salud, fue hospitalizado por dolores al hombro. Después de unas verificaciones médicas, fue diagnosticado un enfisema pulmonar, por lo tanto fue necesario la intervención quirúrgica. Todo salió bien: pensábamos que dentro de unos días, Giovanni volvería a casa, en cambio, tras dos noches, tuvo problemas respiratorios y el médico decidió trasladarlo a la división de cuidados intensivos, donde estuvo tres meses intubado y en condiciones muy graves.

Yo, que estaba en casa, no hacía más que rezar el Señor, la Virgen, Padre Pio. Un día volví a leer unas hojas que me dio un amigo mío y donde se resumía la vida de S. Giuseppe Moscati. Traté de entender donde estaba el Médico Santo: telefoneé a la iglesia del “Gesú Nuovo” en Nápoles. Me contestó un Padre, que se ocupaba del culto del Médico Santo, y me animó a rezar con confianza porque S. Giuseppe Moscati no dejaría de asistir y curar a mi marido hasta su cura total. Seguí orando con perseverancia: tuve unas pruebas que me hacían esperar más en la cura de mi marido. A los que me decían que tenía que aceptar la voluntad del Señor, le respondía: “Es verdad, pero Jesús dijo: “Pedid y os será dado; llamad y os será abierto”.

De hecho se me abrió la puerta del Corazón de Jesús, que me dio lo que le pedí, por intercesión de S. Giuseppe Moscati. Mi marido ahora está en casa en buena salud, todavía no necesita el oxígeno y es completamente autónomo. Os envío este testimonio y os pido que lo publiquéis en la Revista “Il Gesú Nuovo”; confío ir pronto a Nápoles con mi marido para dar las gracias al Médico Santo, que nos ha querido y que sigue haciéndolo.
Maria Giovanna Spallone Verde(Gambatesa, CB).
[Gracia publicada sul Gesù Nuovo - Marzo 2006]

Soy una mujer muy devota a S. Giuseppe Moscati. Lo rogué que rezara para mí el Sagrado Corazón de Jesús por una intervención al intestino que me hace sufrir desde hace tiempo. Me hospitalicé el 7 de Enero de 2005, tras pedir al Médico Santo que me diera ánimo y serenidad. Es más me atrevéa pedirle señales de su protección: en una pintura que está en la iglesia de mi barrio he visto dos veces su ojo derecho que se movía. Fue como si algo que no sé describir me embargara.

Llevé conmigo en el hospital una imagen del Médico Santo y ahí también tuve el mismo señal. Después de un mes me operaron otra vez: las dos intervenciones salieron muy bien. El cirujano, que me operó, me dijo que algún santo condujo su mano; inmediatamente le contesté: “¡Ha sido S. Giuseppe Moscati!”. Fue a la iglesia del “Gesú Nuovo” para dar las gracias a S. Giuseppe Moscati y prometo que volveré a menudo.
Concezione Savoia (S. Martino Valle Caudina, AV).
[Gracia publicada sul Gesù Nuovo - Marzo 2006]

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